Un punto para cada quien

Guillermo A. Sánchez-Aldana

Habrá sido una sorpresa para pocos, pero queda claro que para armar una verdadera fiesta futbolera sólo se necesita invitar a un árbitro de la liga mexicana. Y es que digno de un festejo por el día de la independencia de México, con todo y una serie de malas decisiones que solo hicieron que la noche se volviera más memorable, el espectáculo que armó el colegiado el pasado viernes en el estadio Caliente merece ser recordado tanto por lo inexplicable como por lo entretenido.

Se encargó de darle vida a un partido que, al menos antes de la primera anotación al 25’, carecía de emociones y que difícilmente se abriría sin la guía de un experto en el desorden. Se podría decir que, más que arruinar lo que aparentaba ser un partido parejo y competitivo entre Xolos y Águilas, los errores del juez central le dieron vida a uno de los partidos más esperados de la novena jornada.

Ni el regreso de Miguel Herrera a Tijuana tras su partida hacia el banquillo del América o la posibilidad de que el conjunto canino logrará hilvanar su quinto triunfo al hilo ante un rival de poder fue suficiente como para evitar que el árbitro robara cámara, mismo que hizo al minuto 25 al cometer el primer gran error de la noche y el cual marcaría la tónica para lo que sería un partido lleno de marcaciones erróneas.

Primero, le regaló el primer gol del cotejo al cuadro capitalino al dar por buena una anotación de Oribe Peralta que debió haber sido invalidada por un fuera de lugar del tamaño del mismo inmueble donde se jugaba. Dándose cuenta de su error, trató de compensar al afectado al marcar un penal inexistente a favor del conjunto tijuanense tan solo un par de minutos después, el cual fue fallado de manera increíble por Gustavo Bou. Esta falla por parte del ariete argentino evitó que los errores del juez central se cancelaran entre sí y para el segundo tiempo se inventó una expulsión en contra del América que los dejó con 10 hombres sobre el terreno de juego con poco más de 30 minutos por disputarse.

Ya con la ventaja numérica, el equipo fronterizo dominó a su rival y obtuvo el empate con un gol del debutante Miller Bolaños, recién arribado de la liga brasileña. Y así pudo haber terminado el encuentro, con una paridad en el marcador y con un conjunto de Tijuana volcado al frente, pero el árbitro tenía que concluir su actuación desastrosa con un error más. Decidió expulsar a Damián Musto de manera injusta, tal y como lo hizo con el jugador del rival, y el partido terminó con dos hombres menos en el terreno de juego.

Es así como cada uno de los protagonistas del cotejo se quedó con un punto. Un punto fue otorgado a unos Xoloitzcuintles que nunca dejaron de apretar y que lucharon hasta el final por el triunfo, otro punto fue concedido a un América que a pesar de las desventajas nunca se achicó en una cancha complicada para cualquier visitante, y el último punto fue robado por el árbitro, quien con sus marcaciones terminó regalándole al público un partido más espectacular de lo que pudo haber sido sin tantos errores.