Un par de tropiezos

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Cuando el argumento principal para hacer algo tan impactante como eliminar el descenso es ‘solvencia económica’ se puede percatar uno que por un breve instante el futbol ha dejado de ser prioridad, irónicamente, dentro de la liga de futbol en México. Y es que a pesar de que dichas pláticas sobre el tema se dieron tan solo unos días antes del descalabro del conjunto de Tijuana ante su similar de Querétaro, del cual también se tiene que hablar por lo estrepitoso y vergonzoso, no hay duda que la peor noticia de la semana sigue siendo la de un posible y ‘pequeño’ cambio dentro de la liga mexicana. El mismo Enrique Bonilla, que actualmente funge como presidente de la Liga y Ascenso MX, aclaró que solo fue una propuesta que se “filtró” y que la gente no debe alarmarse, pero el hecho de que la mera idea existe y fue presentada es un insulto tanto hacia los equipos de primera división como los que semana tras semana luchan por el ansiado ascenso.

Más que anularlo por completo, la idea es que se imponga un tipo de pausa en cuanto al ascenso y descenso entre las dos ligas más importantes del futbol mexicano por 4 años, en donde la recompensa por tener una buena campaña sería económica y así los equipos tendrían esa cantidad de años para armar un cuadro sólido y así crear una liga más competitiva. Y sí, honestamente ese es el giro más positivo que se le puede dar a esto, ya que de ahí en fuera no hay mucho rescatable en cuanto a esta propuesta. Sería un retroceso para el futbol mexicano, ya que la rotación entre ascendidos y descendidos mantiene a los equipos más constantes en cuanto a su nivel dentro del máximo circuito y con la amenaza de verse relegados a la liga de ascenso siempre presente. Además, se podría cortar el proceso de una gran cantidad de futbolistas mexicanos que comienzan en las ligas inferiores y van escalando hasta subir a primera división, lo cual afectaría directamente a la selección mexicana y a las futuras generaciones.

Lógicamente, las protestas no se hicieron esperar y en los diversos partidos de la liga de ascenso se vieron varios actos de solidaridad ante lo que podría ser fatal para cualquier aspirante a un lugar dentro del máximo circuito. Les podrán garantizar cualquier cantidad de dinero como incentivo, pero a fin de cuentas nada llena más a un futbolista que el poder competir con los mejores para de ahí impulsarse hacia el extranjero. Con todo respeto a la liga de ascenso, pero es cosa chica al ser comparada con la primera división.

De un tropiezo a otro, ver lo que le pasó al equipo de Xoloitzcuintles fue decepcionante. Y es cierto que para cuando salga esta nota ya se habrá disputado el partido ante Pachuca (la maldición de un semanario siempre será la jornada doble), pero una derrota así de alarmante debe ser cuestionada. El conjunto fronterizo se vio apático e irreconocible, y sin intención alguna de darle un buen espectáculo a la afición expectante. Al menos después de una actuación así solo se puede mejorar, y queda claro que después de la semana que se vivió a todos les vendría bien una buena semana.