¿Un país de mentiras o de a mentiras?

Por Juan José Alonso Llera

“De vez en cuando di la verdad para que te crean cuando mientes.”

Disfruto infinitamente el ser mexicano, pero reconozco que mi país, como diría Salvador Dalí: “No puedo ir a México, porque no viajo a ningún lugar que sea más surrealista que yo”. Así que vivir aquí con información poco confiable, engañosa, o falsa, es cosa de todos los días, tener un presidente del senado cachado en video duplicando los votos, asumir que los muertos por Covid-19 son por lo menos 3 veces más que las cifras oficiales, tener un presidente que declara tonterías un día y otro también: “No mentir, no robar, no traicionar: eso ayuda mucho para que no dé el coronavirus”, raya en la comedia. Pero aun así es un privilegio ser de este país y vamos a salir siempre delante de todo y contra todo, con lo único que tenemos: trabajo, pasión y entrega a un ideal.

Las líneas anteriores me sirven para plantearles mi sentir sobre las mentiras (que de antemano me acuso de decir varias, cada vez menos). Una mentira es una declaración realizada por alguien que sabe, cree o sospecha que es falsa en todo o en parte, esperando que los oyentes le crean, de forma que se oculte la realidad o la verdad en forma parcial o total. En función de la definición, una mentira puede ser una falsedad genuina o una verdad selectiva, exagerar una verdad, si la intención es engañar o causar una acción en contra de los intereses del oyente. Sin pensar que es pieza fundamental de la vida cotidiana del mexicano, les comparto algunas frases que encontré en un artículo de “Entrepreneur”: Frases reveladoras que indican que alguien no te está diciendo la verdad. Eso si, comentadas y aderezadas por el Alquimista.

  • Tácticas de bloqueo: “¿Que yo hice qué? ¡Por supuesto no!»

Los mentirosos a menudo repiten una pregunta casi literalmente como una táctica para darse tiempo para formular una respuesta. Lo que conocemos como “Hacer que la virgen te habla”. Incluyen pedir que se repita la pregunta o hacerse el tonto y pedir más información.

  • Saltarse las contracciones: «No lo hice»

En lugar de decir «No lo hice», dirán «Por supuesto que no lo hice» o dirán «no puedo recordarlo» en lugar de «no me acuerdo». Exagerar su posición

  • Hacer declaraciones generales: «Yo nunca» o «Yo siempre»

Una persona poco confiable intentará exagerar sus habilidades sin dar detalles. Frases como «Yo nunca», «Yo siempre» o «Lo he hecho un millón de veces» sonarán infladas y deshonestas si no están respaldadas por hechos reales. Estos son los supermanes del momento

  • Poner demasiado énfasis en la veracidad incluye frases como: «Sinceramente», «Para decirte la verdad», «Créeme que»
  • Cubrir sus declaraciones: Los mentirosos a menudo toman un tono cauteloso cuando intentan engañar a otros. Pueden bajar la voz y pedir una aclaración. “Si realmente piensas eso, no me quieres”.

Un mentiroso puede abusar de palabras como «nosotros» y «nuestro equipo», “pueblo sabio”

  • Evitan dar una respuesta directa: «¿Realmente crees que yo sería capaz de hacer una cosa así?»
  • Entrar en modo defensivo: «¿Cómo puedes pensar eso de mí?
  • Desviar y evadir: «¿No tienes algo mejor que hacer?»
  • Embellecer detalles insignificantes evitando los importantes

Los mentirosos están ansiosos por convencerte de que están diciendo la verdad y tratarán de agregar detalles para hacer su historia más creíble. Cuando una persona miente, tiende a ofrecer información adicional sin que se lo pidan. Una persona que está diciendo una mentira hará todo lo que esté a su alcance para desviar la atención hacia ellos mismos mientras mantienen la ilusión de credibilidad. Las personas que dicen la verdad tienden a ser directas porque no necesitan distraer de un tema.

Sólo me queda decir: Tengan cuidado con lo que creen y a quien se lo creen, estamos en la era de la posverdad, donde una mentira repetida mil veces llega a ser verdad.