Un juego no lo es todo

Por Dante Lazcano

Uno nunca sabrá a qué extremo Mike McCoy, entrenador en jefe de los Cargadores de San Diego, se quitó de encima toda la presión que traía luego de haber ganado el primer partido de la temporada regular.

Lo dije y lo sostengo, es hora de sacudir la casa, es tiempo de pensar en otro estratega, tres años de lo mismo y una derrota con el sello de la casa en la jornada inaugural en esta campaña y un triunfo aplastante ante un equipo joven e inexperto lo avalan.

Entrando en materia, hay cosas que son evidentes que han mejorado respecto a lo que sucedió el año pasado, de arranque el equipo ya no depende del brazo de Philip Rivers, pese a que pasó cuatro veces a la zona de anotación.

El año pasado de prácticamente mil 60 jugadas que se llamaron 667 fueron de pase entre Philip Rivers y Kellen Clemens, el resto fueron corridas entre Melvin Gordon, Danny Woodhead, Rivers, Donald Brown, Branden Oliver, Dave Johnson y Clemens.

En términos prácticos estamos hablando de una relación del 63% fueron jugadas de pase siendo que cuando un equipo es corredor al final se convertirá en un escuadrón muy intenso, dominará la línea ofensiva, controlará el reloj de juego, vaya, impondrá sus condiciones.

Y este año, si bien se han desarrollado un par de cotejos, las cosas son diametralmente opuestas, con Ken Whisehunt en su segunda estancia como coordinador ofensivo, se han corrido 127 jugadas y los sorprendente es que 67 han sido jugadas aéreas, el resto por tierra.

Por lo mismo es que ante Jacksonville se dedicaron a correr durante todo el día y como resultado de ese dominio fue que en cinco viajes a la zona roja tres veces capitalizaron, en una le arrebataron el balón al pasador del equipo.

Gordon incluso hasta corrió para más de 100 yardas por vez primera en su carrera y anotó por tercera ocasión en la temporada.

Fueron cinco touchdowns los que el ataque electrizante marcó, un verdadero festín pues además se combinó con que la defensiva interceptó dos veces y generó balones sueltos.

No olvidemos que ofensivas llenan estadios pero defensivas ganan campeonatos, y el accionar que tuvieron ante un equipo como Jaguares es lo que sigue generando dudas cuando requieran un esfuerzo adicional ante equipos de mayor calado, si es que me permiten la expresión.

Muchos dirán que ya se habían relajado y el equipo tenía controlado el partido, pero las series ofensivas con las que anotaron los felinos fueron de 12 y 9 jugadas con 75 y 60 yardas respectivamente, eso sin contar que previo al medio tiempo Casey Hayward, esquinero de los del rayo, interceptó en la línea de gol para cortar un avance que venía desde la yarda 6 de los felinos, o sea, ya habían movido la bola 94 yardas.

 

Moño negro

Aprovecho este espacio para unirme a la pena que embarga a la familia Duarte Sigala pues falleció la señora Delfina, quien fue madre de Víctor Duarte, con quien trabo amistad desde la década de los noventas.