Por Pedro Gutiérrez
Iniciando el orden al bat
Cuando los Padres de San Diego apostaron por la firma de Walker Buehler, sabían que estaban incorporando a un lanzador con un historial probado de éxito, aunque también con el reto de recuperar su mejor versión. Hoy, a mitad de temporada, esa apuesta comienza a rendir frutos. Después de un inicio irregular, el derecho se ha convertido en una de las piezas más confiables de la rotación, justo cuando el equipo más lo necesitaba debido a las lesiones que han afectado al cuerpo de abridores. Sus números hablan por sí solos: en sus últimas nueve aperturas registra una efectividad de 2.64, mientras que durante el recién concluido mes de junio compiló un extraordinario 1.71 de efectividad, permitiendo apenas una carrera en cada una de sus cinco salidas. Esa consistencia ha sido fundamental para darle estabilidad al pitcheo de San Diego y confirmar que Buehler vuelve a lanzar con la confianza que lo convirtió en uno de los mejores abridores de las Grandes Ligas.
El propio Buehler reconoce que el cambio no fue inmediato, sino el resultado de un proceso de ajustes y paciencia. “Hemos estado trabajando en muchas cosas, principalmente en ser más consistentes y estar en una mejor posición para ejecutar lo que queremos hacer. Obviamente, las primeras seis o siete salidas no fueron exactamente como esperábamos, pero cuando haces cambios importantes, los resultados no siempre llegan de inmediato. Ese tipo de ajustes requieren tiempo para convertirse en algo natural. Ahora siento que muchas de esas modificaciones ya se han asentado, se sienten más cómodas y forman parte de mi rutina normal. Durante todo este proceso hemos tenido la sensación de que estábamos haciendo las cosas correctas, incluso cuando los resultados no siempre lo reflejaban. Por eso es gratificante ver que todo ese trabajo empieza a dar frutos y que los resultados finalmente están acompañando al proceso.”
Esa declaración refleja exactamente lo que se ha visto desde la lomita: un lanzador que nunca perdió la confianza en el trabajo realizado y que ahora comienza a cosechar los resultados de esos cambios.
Pero quizá lo más valioso de su llegada va más allá de las estadísticas. Buehler también ha demostrado una rápida identificación con la organización y con los objetivos del club. “Siento que ya me estoy asentando como miembro de esta organización y como parte de este equipo. En este punto, mis preocupaciones van más por ayudar al grupo a encadenar buenos resultados y a jugar el tipo de béisbol que sabemos que podemos jugar. Más que pensar en lo individual, la idea es ser una pieza dentro de todo el engranaje del equipo y contribuir en lo que haga falta para que las cosas funcionen. Si logramos entrar en ritmo y mantenernos consistentes, creo que vamos a estar en muy buena posición”.
Esa mentalidad colectiva es precisamente la que necesitan unos Padres que buscan consolidarse rumbo a la segunda mitad de la temporada. Si Walker Buehler mantiene el nivel que ha mostrado en las últimas semanas, San Diego habrá encontrado mucho más que un buen abridor: habrá recuperado a un auténtico líder de la rotación en el momento más importante del año.
– Una pequeña trivia
A esta fecha, nombra a los cuatro jugadores de los Padres, con más jonrones en la historia del equipo.
En el círculo de espera
Este fin de semana los Padres finalizan una gira de siete juegos en siete días, con la primera visita del año a Los Ángeles para enfrentarse a los Dodgers en las lomas de Chávez Ravine.
Los Padres estarán de vuelta en San Diego el lunes 6 de julio cuando reciban a los Diamondbacks de Arizona por cuatro juegos y a los Azulejos de Toronto por tres, para así llegar a la pausa del Juego de Estrellas.
Y la respuesta es…
Manny Machado (210), Nate Colbert (163), Adrián González (161) y Fernando Tatis Jr. (158).
Por esta semana es todo, pero les recuerdo que “cada strike en la vida, los trae más cerca de su próximo cuadrangular”.







































