Un buen pesebre

Por Maru Lozano Carbonell

Navidad época especial ¿verdad? Y te has preguntado ¿por qué? Muchos están leyendo esto desde sus trabajos, con singular enojo por tener que estar en todo menos en casa preparándose para la reunión. Vienen a mi mente diferentes tipos de trabajadores incansables como enfermeras, doctores, guardias, meseros, gente que está en funerarias, policías, operadores telefónicos, y demás increíbles emprendedores que quizá ni navidad ni año nuevo podrán estar como muchos en familia.

Te comentaba que es especial porque sólo en contadas ocasiones nos permitimos sentir algo diferente, puede ser alegría pero también tristeza, lo curioso es que no sabemos identificar por qué, pero ciertamente en estas épocas recordamos muchas cosas, gente y situaciones.

Te invito ahora a que te conviertas en el mejor pesebre para recibir esa sabiduría interna que debe nacer en cada uno de nosotros en esta Navidad.

Dice la autora de metafísica Florence Scovel Shinn que la mente se divide en tres: una la parte consciente (que se refiere a nuestros actos corporales y al uso de todos nuestros sentidos), otro es el subconsciente (donde está tu alma). Aquí te comparto que alma, según el diccionario es el motor que hace funcionar algo, así que yo lo entiendo como tu identidad personal, ahí mora tu libertad de elegir o rechazar, de hacer o no hacer, y es como una esponja o grabadora que no conoce de mentiras o verdades, ¡todo lo que escuchas, observas o sientes aquí se graba sin preguntar! Y luego tu cuerpo lo emite como el “play” reproductor.

¿Y quién o cómo nos instaló el alma en el cuerpo? Aquí viene la tercera parte de la mente: la inconsciente (donde mora el espíritu de Dios o el Reino de las ideas perfectas). Esta es la parte con la que te invito a conectar ahora. Y ¿cómo nos damos cuenta de esto? ¿cómo echarla a andar? Bueno, pues a eso se le llama intuición.

Digamos que es esa vocecita que nos avisa y que no le hacemos caso porque nos parece imposible, increíble o fantasiosa, y que no falla porque sale de Dios que es sabiduría infinita, cuando falla es porque usamos nuestra razón finita. Así que no intentes mucho comprenderlo porque no vamos a poder ni tú ni yo, sólo disfruta de esa parte que está en ti y no actúes sólo con el instinto (alma o subconsciente), sería mejor funcionar desde ese impulso positivo que es lo máximo. La Madre Teresa de Calcuta decía que razonar es edificar barreras, así que, si sientes ganas de perdonar, de abrazar o de comunicarte con alguien ¡no lo pienses, ni lo razones! Hazlo y ya.

Por eso, la sabiduría interna no falla y es el pesebre del que te hablaba, ahí nace cada instante la oportunidad de ser perfectible.

Mientras estemos vivos ¡adelante! Hoy simplemente es un día especial para recordar que, así como necesitamos nuestro cuerpo para escuchar, ver y sentir nuestras almas, es decir a todos nosotros de manera humana, así Dios puso de esa misma manera a Jesús para que captáramos su mensaje. Está en nuestro interior y ¡a nuestra entera disposición!

Solo me resta desearte que decidas a renacer en cada momento gozando de una feliz Navidad.