#UberSeQueda

Por Jorge Alberto Gutiérrez

Es el hashtag que es tendencia en esta frontera tijuanense. Y no es para menos, después de que dos unidades de la modalidad “taxi libre” interceptaron y bloquearon un vehículo del sistema de transporte privado Uber, que ha venido a llenar un vacío en la movilidad de visitantes y residentes en nuestra ciudad.

 

El caos, desorden e ilegalidad que plagan a los “taxi libre” han hecho especialmente bien recibido por los tijuanenses el servicio que Uber presta en esta localidad.

Uber trabaja a través de una aplicación en teléfonos inteligentes, conectando a socios conductores y pasajeros que requieren trasladarse por la ciudad.

Cuando solicitas el servicio inmediatamente el “app” te informa el tiempo estimado de llegada, el tipo de vehículo, número de placa y nombre del conductor, así como un estimado del costo del servicio.

Normalmente los vehículos son de reciente modelo, con amplias pólizas de seguro y en condiciones óptimas de operación y limpieza. El operador ha recibido capacitación, aprobado exámenes de conocimiento y confiabilidad, además de resultar negativo en pruebas de dopaje. Es común que el operador descienda del vehículo para abrirte la puerta y te ofrezca agua, encender el aire acondicionado y sintonizar tu música favorita.

Terminado el viaje, no hay intercambio de efectivo y el pago se realiza a través de tarjeta de crédito previamente registrada por el usuario, recibiendo poco tiempo después vía electrónica una factura que ampara el monto y servicio prestado.

Además, el conductor califica al usuario y este al conductor estableciendo un antecedente donde se puede filtrar a los malos conductores y  usuarios.

Cuando el promedio de calificación de un conductor es mediocre, este puede ser dado de baja como socio y quedar fuera del sistema; un usuario con baja calificación podría quedar excluido de recibir el servicio.

Todo esto suena sumamente atractivo para el usuario y el conductor, y el contraste con el taxi libre es abismal, tanto para el conductor como para el usuario.

Los choferes de taxi libre normalmente no están debidamente capacitados, registrados e identificados como operadores. Cualquier persona, sin importar sus antecedentes o intenciones, podría estar manejando. Además, normalmente el taxímetro no funciona por lo que el cobro del viaje es arbitrario e impredecible para el usuario y las condiciones operacionales del vehículo regularmente son precarias.

Ahora, los taxistas alentados por sus dirigentes, quienes regularmente viven de las cuotas, “cobro de piso”, y moches para “arreglar” con la autoridad, recurren al bloqueo de unidades y amenazas contra conductores de Uber acusando a estos de “no pagar impuestos” ni tener “concesiones” para circular.

Es obvio que su modo de vida, modelo económico y de operación no satisfacen cabalmente las necesidades del mercado, la calidad y seguridad del servicio no cumplen con la mínima norma y las expectativas del usuario.

Es por ello que los usuarios exigen y afirman que #UberSeQueda y el taxi libre tendrá que evolucionar o desaparecer.

Esperemos que la autoridad escuche por primera vez las voces de los usuarios en lugar de los reclamos de quienes deberían prestar un servicio público de calidad. Si así lo hicieran, de Uber no existiera necesidad.