¡Tú sólo dedícate a estudiar!

Por Gustavo Fernández de León

“Nunca consideres el estudio como un deber, sino como una oportunidad para penetrar en el maravilloso mundo del saber”: Albert Einstein.

 

El regreso a clases siempre nos motiva a pensar en cada una de las responsabilidades que tenemos todos los actores involucrados en la formación de nuestros hijos.

En mi columna anterior, rescataba la responsabilidad propia del estudiante respecto a sus aprendizajes, por lo que hoy es importante enfatizar la responsabilidad que tenemos como padres de familia.

Es muy importante el inculcar a nuestros hijos desde pequeños una visión clara de lo que es el mundo, aunado a las fortalezas y entendiendo las debilidades de cada uno, su entorno y las vocaciones de la ciudad, del estado y por qué no, las vocaciones globales.

Una expresión que vemos en los padres de familia es “tú sólo dedícate a estudiar y no te distraigas en nada más”. ¡Oh grave error!

La educación es un deber y un derecho del hombre; comienza en la familia y su diseño corresponde primeramente a los padres, por lo tanto tenemos que cuidar además de los conocimientos, el desarrollo social, psicológico, de visión y el plan de vida de nuestros hijos.

De acuerdo con diferentes especialistas, el no tener experiencia nos ha llevado que entre el 65% y el 85% de profesionistas se dediquen a una actividad distinta para lo que fueron preparados, lo cual los lleva también a una búsqueda de empleo sin experiencia previa causándoles grandes conflictos.

No debemos olvidar que la escuela es sólo un proceso de preparación para la vida, no es un fin en sí mismo. Su éxito no es responsabilidad total de la escuela, es una responsabilidad compartida entre alumnos, padres de familia y maestros.

Las calificaciones son solamente un referente del desempeño en clases, no particularmente un referente del éxito en la vida.

 

Entonces… ¿Para qué vamos a la escuela?

 

El corazón de la educación debe ser la escuela. Ahí deben hacerse los cambios para lograr una gestión de excelencia, con una estrategia para hacer más eficiente la administración de los recursos; y en este ámbito, la participación activa de los padres de familia también es indispensable.

Nosotros debemos involucrarnos en la educación de nuestros hijos al darle seguimiento a los conocimientos adquiridos durante las clases, por ejemplo el idioma inglés, que más allá de una materia es una actitud y una forma de llevar la vida de manera cotidiana que desde casa debemos fomentar.

No es necesario ser bilingües para fomentar el inglés en nuestras casas, basta con motivarlos a leer o a ver programas en este idioma donde puedan aprenderlo de manera natural.

Más allá de exigir a nuestros hijos una buena calificación, debemos enfocarnos padres de familia y maestros, en fortalecer los valores aprendidos y fomentar la parte social para que pueda relacionarse fuera de su área de estudio y se integre a la sociedad como personas libres y solidarias.