Trump: Una Amenaza Global

Por Manuel Rodríguez

Cuando escucho hablar al precandidato presidencial Donald Trump pienso que ningún país es inmune a cometer atrocidades por obra del fanatismo racial.  Trump es un impresentable que promueve abiertamente la tortura, que discrimina y que divide. Divide precisamente al revivir con su locuaz retórica las brasas que alimentan las llamas del rencor racial, anclado a arcaicas estructuras mentales, sobre todo sureñas, de estados donde  Desde mi óptica internacionalista, Donald Trump representa los antivalores que la democracia norteamericana dice enarbolar. Esta semana el actual Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, instó a la conciencia de su pueblo al desestimar las capacidades de Trump para ser comandante en jefe de la Nación más poderosa del mundo.

A éstas, declaraciones se suman las expresadas por el expresidente Felipe Calderón, quién a diferencia de la débil Cancillería Mexicana le entró al tema, al afirmar que bajo ninguna circunstancia México construiría una barda en la frontera con los Estados Unidos, a lo que Trump contestó en su último debate que gracias a esas declaraciones, sí él llega a ser Presidente, no sólo México construirá la barda, sino que le aumentará 10 pulgadas a la malla metálica.  Cuánto han de extrañar los republicanos a Mitt Romney, el carismático exgobernador de Massachussets que se enfrentó en la contienda presidencial a Barack Obama en el 2012, basado en propuestas e ideas propositivas en torno a diversos temas.

Lamentablemente, no escucho en nuestro país una voz autorizada que formalice una enérgica protesta ante este tipo de plataformas políticas que de concretarse en realidad, afectarían negativamente las relaciones internacionales.  Tan fuera de lugar son las declaraciones de Trump, que si Octavio Paz ó Carlos Fuentes  vivieran, estoy seguro que ya hubiesen organizado el debate nacional en torno a este sentimiento antimexicano del Sr. Trump.

Una premisa del escenario político internacional posterior a la Guerra Fría es que la era de la globalización sería un catalizador para la democracia. La fórmula era muy sencilla, cuándo los ideales democráticos lograran romper las fronteras de regímenes autoritarios, la globalización iba a hacer inevitable la democratización. Pero hoy el que está en peligro de convertirse en una amenaza autoritaria es la Nación que se dice la luz de las libertades.

Trump no es sólo una amenaza global, sino que es el tufo de la inercia decadente que ha venido arrastrando la potencia hegemónica desde algunas décadas, producto de un cansancio natural, pero también de algunos abusos sobre todo perpetrados en administraciones republicanas.  Siento pena por los otros precandidatos republicanos de ascendencia latina como Marco Rubio y Ted Cruz, porque a pesar de su origen, niegan sus raíces y toman posturas  que me parecen incongruentes.  No solamente los ideales democráticos son contagiosos, también los autoritarios, lo único que puede corregir éstos radicalismos es “el poder del pueblo” y la enérgica condena internacional de los países democráticos.