Tres dólares

Por José Galicot

Estamos en el año 1960… Empiezo a trabajar… Recién me casé… Tengo 23 años de edad… Me pagan tres dólares diarios por laborar de dependiente en una tienda en Tijuana… Dieciocho dólares a la semana… Es el salario mínimo… Mi esposa va a dar a luz, trabaja como maestra y gana cincuenta dólares a la semana.

Estamos en el año 2016…. El salario mínimo en México actualmente, y traducido a dólares, no llega ni a 5 diarios. Sube y baja con ese tope dependiendo de la relación compra-venta de peso a dólar, que actualmente está a $17.50 pesos por $1 dólar, aproximadamente.

Esto quiere decir, que en 66 años el salario mínimo ha crecido menos de dos dólares, y desde luego los dólares de hoy día no tienen el poder adquisitivo de aquellos ayeres.

El Gobernador de California Jerry Brown, firma este mes una ley que ordena que el Salario Mínimo sea de $15 dólares por hora (leíste bien amigo lector: POR HORA), en nuestro estado vecino.

El PIB (Producto Interno Bruto) por persona en México anda por los ocho mil dólares anuales. El PIB de los mexicanos, o descendientes de mexicanos que trabajan en USA, es de cuarenta y ocho mil dólares anuales. Es decir, el mismo obrero mexicano haciendo la misma labor en diferente lado de la frontera es pagado seis veces más en Estados Unidos.

Cómo no entender los dramas que aquí ocurren: 

El de la emigración desesperada, aún en ese tren de horror que lleva en su techo la carga humana que huye del hambre y que se denomina «La Bestia», pero que puede llevar a las oportunidades o quizás a la muerte.

La generosidad del que trabajando en USA y conociendo la penuria del hogar dejado, envía los centavos ganados bíblicamente «con el sudor de la frente, el dolor de las piernas y espalda», a aquellos que se quedaron atrás en la miseria.

Muchos infiernos ni siquiera imaginados por Virgilio acontecen en la cotidianidad y sin sorpresa de nadie.

Si pues, yo ganaba tres dólares diarios, mi esposa embarazada cincuenta a la semana, iniciábamos nuestra vida juntos y… ¡Qué felices éramos!, pues con esos magros recursos que tenían mayor poder adquisitivo que ahora se podían comprar varias cosas, entre ellas Ilusiones, esperanzas, sueños y, ¿por qué no? ¡El futuro! 

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