Transición

Por Carlos Murguía Mejía

Nuestro País a un año de la elección, sigue transitando en una nueva forma de gobernar y  hacer las cosas. Llevar a cabo una evaluación a 365 días de ejercicio es muy temprano todavía; sin embargo, los agoreros de la derrota y quienes se sienten lastimados en sus intereses fundamentalmente desde el primer día ya descalificaban a la cuarta transformación (4T) y todo lo que representa.

Vicente Fox, Felipe Calderón, son las cabezas visibles de todo un movimiento que más bien parece del yunque; amén, de todos aquellos que tienen la capacidad mediática para que por medio de sus corifeos pronostiquen la derrota de México.

Esos adversarios políticos no quieren aceptar que el pueblo les endilgó un voto en contrario, que decidió mayoritariamente que el proyecto político del PRI y del PAN, ya no eran compatibles con la idiosincrasia  de la ciudadanía que vota, elige, y decide.

Visto está, que AMLO es el heredero de todos los males que aquejan al País, y que por ello el pueblo se decidió por un proyecto diverso. Corrupción, impunidad, nepotismo, endeudamiento insultante, pobreza extrema y etc., etc., no lo provoco él, y hay que decirlo hasta la saciedad; a él, lo quieren hacer responsable de los males que aquejan a la República y simplemente él no fue el causante.

Ahora bien, hay solución para resolver la encrucijada de México, y esta es: eficiencia, honestidad, transparencia y el plan de austeridad efectivo; dicho de otra manera, ahorro de los recursos públicos, honestidad y eficiencia en la aplicabilidad de los mismos.

Por otra, la cohesión y unidad  social de todos los mexicanos en favor del gran proyecto que es México, requiere de un alto sentido patrio y nacionalismo. Cuando entendamos que el bienestar  de las mayorías es lo fundamental para México, vamos a lograr las metas que se requieren para una mejor convivencia social.

Es difícil entender, que la política dio un giro, que los acuerdos cupulares del PRIAN, quedaron nulificados, que sus apreciaciones relativas a la conducción de un gobierno, el pueblo dijo: Ya no más.

Atrás quedaron los poderosos de los sexenios anteriores que hacían política a través de la concertacesion. Ahora bien, con el reconocimiento unánime del pueblo de México, se tiene al Señor Licenciado Carlos Salinas de Gortari, como el gran poderoso que inauguró acentuadamente la ofensa, el agravio y denostación como elemento indispensable en la política nacional. Treinta años de neoliberalismo donde quedó sepultada la economía mixta y el desarrollo estabilizador dando como resultado 40 millones de mexicanos que viven en pobreza extrema.

Treinta años, donde los activos de la república fueron dilapidados, y una nueva casta de poderosos billonarios en dólares se fraguó en agravio y a costa de un pueblo que hoy sufre las consecuencias de estos gobiernos infames. No hay manera de justificar la traición que cometieron en agravio de la patria y de su historia; justificar con sofismas y pretender recrear una escenografía política raya en el cinismo. Ese cinismo deviene de fortunas mal habidas y de sentirse intocables ante el Estado Mexicano. Sabemos quiénes son, el pueblo los repudia porque carecen de honor y de decencia.

A un año, el pueblo no pierde la esperanza ni la fe, cree en un futuro luminoso por qué se siente heredero  de gestas heroicas donde millones de mexicanos derramaron su sangre en favor de una gran patria que es México, y del cual en lo particular, me siento orgulloso de ello.