Trabajadoras del hogar… como de la familia… pero sin derechos

Redacción

México, D.F.- Horarios fijos de ocho horas, salario mínimo, seguridad social, pago de horas extra, días festivos e incapacidades por maternidad; son algunos de los derechos que no tienen las más de dos millones de trabajadoras del hogar que hay en México, un problema del que habló, en entrevista para NotieSe, Marcelina Bautista, directora del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH).

 

Roles ajenos

Con 14 años de edad y el sueño de tener una vida mejor, Marcelina Bautista le dijo adiós a su familia, salió de Oaxaca y se dirigió a la Ciudad de México, donde rápidamente fue colocada, por algunos conocidos, en una casa para trabajar.

Si bien la lengua fue uno de los principales obstáculos a los que se enfrentó -ella habla mixteco aunque después aprendió español-, Bautista asegura que el reto más grande fue tener que desempeñarse en actividades que no sabía cómo hacer pues nadie le había enseñado.

“Tuve que aprender, pues las señoras que te contratan dar por hecho que ya sabes hacer las cosas y muchas de ellas no te enseñan, al contrario, lo que quieren es que te pongas a trabajar”.

Cuidar niños, hacer limpieza, lavar ropa y ayudar a las señoras de la casa a preparar la comida, son algunas de las labores que hoy Marcelina realiza sin dificultad, luego de 22 años de trabajo en cuatro hogares distintos.

Aunque en ese momento no se daba cuenta, ahora que es una mujer adulta reconoce que tuvo que responsabilizarse de misma a temprana edad.

“En muchas ocasiones asumí roles que no me correspondían, por ejemplo cuando me tocaba cuidar un niño, darle de comer y vigilar que no se cayera mientras jugaba; entonces yo también quería jugar, como él, pero yo estaba ahí para trabajar, era mi responsabilidad”.

“A la familia no la echas a la calle ni la tratas mal”

Algunos años después de su llegada a la capital, Marcelina conoció a un grupo de obreros que se reunían periódicamente a las afueras de una iglesia, muy cerca de la casa en la que por entonces ella trabajaba, y gracias a los cuales escuchó por primera vez de los derechos laborales, mismos que ella no tenía.

“Yo escuchaba que hablaban de utilidades, horas extra y jornadas de ocho horas, así que me di cuenta de que yo trabajaba 16 horas al día, incluso los domingos y días festivos, y aún así no tenía ningún beneficio adicional a mi sueldo; fue ahí donde me hice consciente de mi situación”.

Además de la falta de prestaciones, Marcelina reconoce sin titubeos que en más de una ocasión fue víctima de malos tratos y discriminación en algunas de las casas donde llegó a trabajar.

Para la hoy activista, las humillaciones que enfrentan muchas de las trabajadoras del hogar parten de la idea de que ellas lo único que saben hacer es limpiar, que no tienen educación, son pobres y en ningún otro lado estarán mejor.

“En este trabajo hay algo que te dicen mucho quienes te contratan: ‘aquí tu eres como de la familia’, pero no es así, porque se la pasan gritándote todo el día, algo sale mal y es tu culpa, algo se pierde y antes de investigar eres la culpable, o un día llegan, te truenan los dedos, y te dicenya no te voy a ocupar‘, y nunca sabes por qué; a una familia no se le hace eso, no la echas a la calle ni la tratas mal”.

Interesada por mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras del hogar, Marcelina Bautista se involucró más en el tema de derechos laborales y feminismo, lo que le permitió, en el año 2000, crear el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH).

Cumplir con obligaciones

En México existen 2.3 millones de personas ocupadas en el trabajo doméstico remunerado, de las cuales 9 de cada 10 son mujeres, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo de 2012.

Lo anterior significa que las trabajadoras del hogar representan 11.3 por ciento del total de las mujeres que participa en el mercado laboral.

Ante este panorama, la directora del CACEH dijo lamentar que se trate de un trabajo poco valorado, pues quienes lo realizan forman parte de uno de los grupos laborales más excluidos en el reconocimiento de sus derechos.

De acuerdo con la también coordinadora para América Latina de la Red Internacional de Trabajadoras del Hogar, aunque se trata de un trabajo que aporta al bienestar de la familia y la economía del país, no existen las condiciones para ser desempeñado con las prestaciones justas y suficientes.

Por tal motivo, y en el marco del Día Internacional del Trabajo Doméstico, el cual se conmemora el 22 de julio, Marcelina Bautista exhortó al gobierno mexicano para que ratifique el convenio 189, instrumento internacional emitido en 2011 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la recomendación 201 para trabajadoras y trabajadores del hogar.

Ambos son acuerdos aprobados por los 183 países que integran la OIT, los cuales ya muchos países firmaron a manera de ratificación, “México está en eso, y esperemos que no se quede atrás”.

 

Trabajadoras del hogar entrenadas

En la Ley Federal del Trabajo existe el capítulo 13, el cual contiene artículos donde se especifican los derechos y obligaciones, tanto de las trabajadoras del hogar como de quienes las contratan; sin embargo, Bautista asegura que se trata de un documento “muy ambiguo”.

Aunque la activista reconoce la importancia de una reforma a este capítulo de la ley para hacer más explícitos los derechos de las trabajadoras del hogar, mientras esto sucede, en el CACEH se encargan de capacitar a las mujeres para que así puedan ser ellas quienes defiendas sus derechos.

En el centro hay tres programas, uno de capacitación sobre derechos laborales; un programa para difundir información de sensibilización en el tema -ejemplo de esto es la campaña Por un trabajo digno: ponte los guantes por los derechos de las trabajadoras del hogar, lanzada en abril de este año-, y un tercer programa de colocación para ubicar a las mujeres en una casa en la cual puedan trabajar.

Establecer un horario de trabajo, pago por los días festivos laborados, seguridad social, días de descanso e indemnización por despido, son algunos de los derechos que las mujeres capacitadas por CACEH establecen, por medio de un contrato, antes de entablar una relación laboral con la señora de alguna casa.

“En el centro manejamos un contrato en el que se establecen las obligaciones que tienen las señoras con las trabajadoras; sin embargo, este contrato muchas veces espanta a las señoras, incluso nos acusan de que nosotras entrenamos a las mujeres, y pues , se trata de entrenarlas para que conozcan sus derechos y los defiendan”.

De acuerdo con Bautista, el contrato que manejan en CACEH es adecuado para las trabajadoras del hogar, pues no establece más que lo justo, lo que pediría la señora de la casa si fuera ella la que estuviera pidiendo el trabajo.

“Aún así muchas no lo quieren firmar, pues creen que la trabajadora va a demandar, y no es ese el fin, sino regular este trabajo; ya no queremos que nos traten como si fuéramos de la familia, queremos que nos traten como trabajadoras con derechos”, concluyó.

Fuente: NotieSe.