Tiradero emocional

Maru Lozano Carbonell

Y circulan los memes tales como: “Pídele a un millenial que junte su cuarto y nunca lo hace, pero pídele que junte una ciudad y verás que sí lo hace”. De más está mencionar lo conmovedor de la gente local, de lejos y de otros continentes.

Asusta lo vulnerables que somos.  Ensombrece la impotencia y el despojo.  ¿Dónde acomodamos todo esto?

En psicoterapia, cuando un conflicto parece ir más allá de todo, se recurre a la logoterapia, que se centra en el significado de la existencia humana; así como en la búsqueda de dicho sentido por parte del hombre. Este medio de re-significar la vida es la única opción para los que perdieron seres queridos, miembros de sus cuerpos, pertenencias, trabajos, escuelas, raíces…

El tiradero material y emocional que no sabemos a dónde echar es el que tenemos los demás. Los que vemos sufrir y resignarse a los sorprendidos por la tragedia porque, detrás de ésta, enfurece la corrupción y el desorden político que existe en México.

Ya se vio: ¡La unión hace la fuerza! Ojalá nos quede de tarea saber demandar y mandar como ciudadanos a los ejecutivos, porque son servidores públicos; ojalá que sepamos elegir a los que hacen, ponen y quitan las leyes (ahí tienes incluso actrices), ojalá no fuera el poder ejecutivo quien proponga al poder judicial.  ¿Y si nos organizamos?

Hablando de la fiebre del alma que muchos sentimos, fuimos educados bajo el sometimiento, el adormecimiento, el dolor y el sufrimiento. ¡Dios no es eso! Es más, yo creo que Dios está en cada uno de nosotros y por eso existimos. Somos una especie que de repente quiere pedir y suplicarle a Dios (o como quieras llamarle), como si él estuviera a nuestra disposición. Platicando con el argentino Leonardo Stemberg, esto me decía: “Nosotros somos los que estamos a disposición de Dios”. Y miren que este hombre raspa con sus conceptos e ideas porque no es tierno ni suave, habla duro y sin filtro.

Le preguntaba ¿cómo podríamos estar mejor los mexicanos con todo esto? Y me decía: “Donando, haciendo alguna labor, poniendo en marcha todas nuestras capacidades y aceptando que somos el producto de la educación que recibimos, pero que es momento de crecer, madurar y dejar de acostumbrarse a sufrir para que los únicos que vivan bien sean los jefes y políticos. Los golpes son para crecer, no para llorar. Nos sentimos inseguros por la mediocridad, es decir, por no creer ni confiar en el potencial que se tiene como ser humano, producto de la Divinidad”. 

Yo aquí agregaría “meditar”, que es volverse a editar. Podríamos cerrar los ojos, sentir lo que queremos vívidamente. Científicamente está comprobado y nos lo dice el biólogo Bruce Lipton, 17 segundos que sientas positivamente tu deseo, sabiendo de antemano que eres merecedor del amor, la alegría, la salud, la prosperidad… los trillones de células que tenemos, irradiarían una electricidad perfecta para modificar cualquier condición en ti y en tu radio del deseo. No importa si hablamos de distancias grandes o situaciones previas. La generación de tu propio voltaje humano ¡hace que tengas vida!, ahora imagina lo que provocarías en estado positivo y afirmativo donde no se requiere invertir dinero, solo partir desde el único momento poderoso que tienes: El aquí y ahora para progresar.

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