Tintos

 

Por Gerardo Brizuela
 
Baja California se caracteriza por producir decenas de variedades de Tintos, mas hoy, amigo lector me referiré a uno que quizá sea de los que menos conozca. Lo encontré un día, más bien de madrugada, ahí entre gente, como las 3:30 am tiempo de nuestro Estado, allá en el Distrito Federal eran las 5:30 en ese momento. Apariencia ordenada, sin llamar la atención, en espera de su momento, documentábamos todos para el vuelo trayecto directo a Tijuana por la aerolínea hoy más grande del País, a pesar que nada le costaría conseguir un pase permanente de atención y ascenso a categoría Premier, no lo pide, no lo exige. Platicamos sobre el motivo de las estancias de ambos en el DF, arribó apenas la tarde anterior, agotó agenda y ya va de regreso, no son ni las 4 de la madrugada aún en Tijuana, la de todos, y ya está con corbata incluida, mientras yo de manera holgada en levis y cómoda guayabera continuamos dialogando. Pasamos a salas y no va a la Ejecutiva, no lo espío, lo observo, al final con mis impuestos sumados a los de tantos se pagan sueldos y viáticos, por lo que me siento con la confianza de mirar qué sucede.
 
Abordamos el avión, igualmente al subir confirmo y veo que no está en clase business, atrás con todos lee el periódico, así llegamos al destino en esta frontera, sin comités de espera lo veo que espera lleguen por él para su primera agenda en Tijuana, con calma abordo la unidad que viene por mí, acompañado de mi esposa, con quien yo sí realicé todo el viaje, me alejo igualmente del aeropuerto,( por cierto el segundo en conectividad del País después del Internacional Benito Juárez, por supuesto de la capital del País según palabras textuales de su administrador, Guillermo Villalba).
 
Al dejar atrás el sitio, comento sobre la enorme comodidad de no ser funcionario público, posiciones que muchos desean, mas no todos entienden y aplican esa medianía comentada por el Benemérito de las Américas en sus años al frente de la República, respecto de todas sus disciplinas, Juan Tintos es congruente, hablemos bien de lo que vemos, así como somos críticos en su momento.
 
Leo igualmente esfuerzos de atraer más y mejor turismo extranjero , al nacional acercarlo y al residente en el Estado, que lo recorra, disfrute, conozca y deje su gasto dentro del estado en un flujo virtuoso que a todos favorece, recibo correos con visitas de chefs, carreras off road, programas de televisión internacional, visitas a y de la ciudad de México, y gobiernos municipales alineados para aumentar en el Estado ese toque turístico que bien merece, y aunque los Cotucos buscan caminar en ese esfuerzo Estatal, brinca lo siguiente, que bien merece una rápida reunión entre el Secretario de Turismo en el Estado y el Delegado de Caminos y Puentes Federales Miguel Ávila Niebla, y verá usted por qué.
 
Al arribar a una caseta de peaje, por lo menos en el tramo costero, se lee que el usuario puede cubrir su cuota de peaje con tarjeta débito o crédito, así el turista o conductor presenta su tarjeta, suponiendo sin conceder que no traiga otra tarjeta, o si la trae igualmente es americana o de otro banco extranjero, pues que cree usted que sucederá después de haber manejado un trayecto dentro de la misma, así es, lo regresarán pues a pesar de que aceptan tarjetas, pues que no, ¡solo nacionales! 
 
Ahí le va el segundo motivo por el cual bien vale tomen un café nuestros distinguidos funcionarios arriba mencionados, va aquí, en fomento del turismo estatal, se presenta el animado turista a compra su tarjeta IAVE, de buen humor, aunque va a pagar 22 viajes por adelantado, pero bueno, la tecnología jugará a favor, pensará el turista en su Estado, y saca así su chequera, apersonándose en las oficinas de servicio de Playas de Tijuana o de San Miguel, pues en la de Rosarito no se puede adquirir, y al proceder a pagar… no aceptamos su cheque ni de banco mexicano mucho menos extranjero, ¡sólo certificado! Bien piensa el aún optimista turista en su estado, entonces pagaré con mi tarjeta de crédito mexicana ¡no! ¡De débito tampoco! Extranjera… ni pensarlo… bueno… entonces sólo efectivo pregunta el turista en su Estado, ¡pues si! Mas qué sucede a quien actualmente presta este servicio, o lo tiene más bien dicho concesionado… sólo efectivo es la instrucción, siendo esta una política totalmente contraria al espíritu de reducir las operaciones en efectivo por motivos conocidos por todos; así pues, las buenas estrategias de Juan no merecen verse lastimadas en la etapa final de la cadena de servicio, en algo tan elemental como lo es aceptar pagos de un peaje.
 
Buen provecho y si son dos tazas no importa pero que se mejoren los protocolos de servicio, se paga y bien por ello, lo merecemos. 
 
El autor es C.P. por la UABC y Lic. en Informática por el I.T.T.