Tijuana Salvaje

Por Manuel Rodríguez

El futuro nos alcanzó. El caos vial de cualquier día en Tijuana hace imposible la movilidad. El caos vial es sólo nuestra culpa por ser unos ciudadanos dejados. La psicología urbana empieza asemejarse a la de la Ciudad de México. Tijuana carece de super autopistas o avenidas amplias; la ingeniería  vial es presa de los propios desarrollos de la ciudad y de la vorágine laboral de los que van y vienen del trabajo en California. La zona aledaña a la garita de San Ysidro y la puerta de El Chaparral están colapsadas en su tráfico diario. El fallido Zócalo 11 de Julio tiene cooptadas las vías lentas de la vía rápida desde hace meses, sin que nadie haga nadie en beneficio de los que a diario por ahí circulamos.

La calle norte del edificio del Ayuntamiento de Tijuana, punto neurálgico del desfogue vehicular un Alcalde cuyo nombre no quiero acordarme, la cerró para concesionársela a su amigo para que pudieran sus clientes salir de un estacionamiento disfuncional con mayor facilidad. Los que pagamos somos los automovilistas pues nos obligan a retornarnos hasta la calle que está a espaldas de la Canaco; si es que el congestionamiento de la ready line lo permite, que por cierto si no se han dado cuenta ya se hizo de dos carriles.

Nadie dice nada entre semana pero los viernes de partidos de fútbol más vale que ni te acerques 20 kilómetros a la redonda del Estadio o corres el riesgo de aventarte el partido de los Xolos pero sentado en tu auto esperando cruzar un semáforo.

La semaforización de las glorietas producto de la nueva ruta troncal o SITT tiene preocupado o más de un observador que acusa de que si los camiones tendrán preferencia a la hora de circular cómo se piensa regular a los automóviles particulares, también somos nosotros los que tendremos que pagar el plato? Y ya por último, que no se darán cuenta los del departamento de ingeniera que dentro de lo caótica que pueda ser una glorieta, en ésta Tijuana Salvaje, los autos fluyen dentro del caos con mayor orden, si ya sé que es algo inverosímil, pero es un hecho. Sólo espero que no les vaya a pasar a los del SITT como les pasó al programa de las bicicletas.

Dice mi buen amigo el Arq. Jorge “Bibi” Gutiérrez, y coincido plenamente con él, que: “a esta ciudad no le faltan calles, le sobran carros”. Yo añadiría que le sobran taxis, pues hay momentos del día que van más taxis circulando que autos particulares.

Ayer me dio mucho coraje ver a un camión de transporte público circular como si fuese un ingenio azucarero, parecía un chachuaco salido de una película de ciencia ficción del fin del mundo. Qué no se supone que la verificación vehicular aplica para todos? La ley de verificación vehicular debería contemplar con mayor sanción al transporte concesionado que no cumpla con la norma y sacar de circulación tanta carcacha.

Cuánta contaminación nos hace falta registrar  para que entre en vigor el programa hoy no circula para la zona metropolitana de Tijuana-Tecate y Rosarito? Bien pudiéramos recibir a los turistas con la siguiente frase: “Bienvenidos a la Jungla de Tijuana”.