Tijuana en la oscuridad

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“En materia de Gobierno todo cambio es sospechoso, aunque sea para mejorar”

 Francis Bacon

Con inversión aproximada de mil millones pagaderos en 10 años, el alcalde de Tijuana anunció su intención de instalar 60 mil luminarias de alumbrado público, en teoría sin costo pues los recursos vienen del impuesto al alumbrado público (DAP) que pagamos en el recibo de luz.

La sindicatura de Tijuana se negó a autorizar el proyecto argumentando falta de claridad en el mismo y la existencia de un amparo existente en un proyecto similar de 2017, presentado por una empresa competidora que argumentó irregularidades en la licitación.

Los argumentos de la sindico incluyen la posibilidad de una licitación directa debido a las controversias legales de la licitación previa, algo similar a la licencia de operación otorgada al Casino Arenia al inicio de esta administración, que por el hecho de tener una contingencia legal se convirtió en información no disponible para la ciudadanía.

Al igual que el transporte público, el problema de alumbrado en Tijuana data de muchos años, donde las últimas tres administraciones han sido incapaces de solucionarlo.

Bustamante como alcalde intentó modernizar 63,400 luminarias, el proyecto tuvo irregularidades y finalmente sólo fueron reemplazadas 25,000. El costo de este proyecto era de 146 mdp que, divididos entre 63,400 luminarias, arrojaba un costo de 2,302 por lampara.

Astiazaran intentó nuevamente el proyecto; éste fue rechazado por el Congreso y terminó instalando sólo 6,800 lámparas a un costo de 95 mdp, equivalente a 13,970 por lámpara.

Gastélum intentó el mismo proyecto consistiendo en el reemplazo de 80,000 luminarias, con costo total de 3,215 millones de pesos pagaderos a 15 años, equivalente a 40,187 por lámpara, cifra “luminariamente” estratosférica. Esto dio pauta al amparo arriba mencionado por una de las empresas perdedoras y el proyecto fue cancelado.

En la administración de Gastélum los tijuanenses empezamos a pagar el DAP, impuesto al que el alcalde actual hace referencia, dinero que no es claro dónde ha sido utilizado.

Si dividimos la propuesta actual de mil millones entre 60,000 luminarias nos daría un costo de 16,667 por lámpara, arriba del precio de Bustamante y Astiazarán, y debajo del de Gastélum.

En información disponible a 2017, Tijuana tenía 79,663 lámparas.

Si descontamos las 25,000 luminarias de Bustamante, y las 7,000 de Astiazaran de las 79,663 existentes, nos arrojaría un remanente de 48,000 a ser reemplazadas, no las 60,000 anunciadas por el alcalde, 80 por ciento de la inversión requerida.

De igual manera, en cifras del 2017, el valor de mercado del tipo de luminarias que necesita Tijuana era entre 5 y 7 mil pesos por lámpara, que aun ajustadas por inflación y tipo de cambio, nos da un número infinitamente inferior a los 16,667 anunciados.

Consecuentemente:

¿Existe un estudio técnico que indique el número y características de luminarias que requiere la ciudad, reemplazos, nivel de iluminación, tiempo de vida, y eficiencia energética para justificar la inversión?

Igualmente, si los tijuanenses venimos pagando un impuesto al alumbrado público (ve tu recibo de luz) desde enero del 2017, ¿por qué no utilizar esos excedentes monetarios y comprar las luminarias en lugar de endeudar más a la ciudad?

Entendiendo cambios tecnológicos y uso, diez años de concesión parecieran ser demasiados. Los ahorros en energías renovables llevan una dinámica más rápida.

No podemos permitir que el proyecto se convierta en otro fiasco como el SITT. Se necesita más análisis y transparencia antes de tomar una decisión.