Tiempos de sociedad

Por Manuel Alejandro Flores

“Tanta sociedad como sea posible y solamente el gobierno que sea necesario”,

JM Clouthier

La instauración del nuevo régimen de gobierno avanza. La Cuarta Transformación va logrando de manera rápida y contundente sus propósitos: Ampliar el espectro del gobierno en todas las esferas del Estado, eliminar los contrapesos políticos por la vía del escarnio público mostrando las corruptelas, encumbrar a los empresarios del régimen respecto al acceso a los presupuestos públicos, obtener clientelas por medio de la asignación de apoyos a las clases más desfavorecidas del país, polarizar el ambiente atacando a las clases más favorecidas de México y a los medios de comunicación independientes. La 4T esta cumpliendo con congruencia sus promesas de campaña. Está accionando el presupuesto público para sus adictos, les habla a ellos y ellas que en verdad ven en el presidente de la república a la esperanza de México.

La oposición política sigue pasmada. Ya por el miedo a la luz de la verdad en cuanto acciones del pasado, ya porque el golpe electoral fue tan duro y contundente que aún no saben como reaccionar. PAN, PRI, PRD, MC están aún pensando qué hacer y cómo hacer para poder ser contrapeso, para poder arañar la corona y reducir la efervescencia del movimiento del momento en México: Morena.

En medio de todo estamos la sociedad, los que apoyan el régimen, los que no lo apoyamos, los ricos, los pobres, la clase media. Los grupos de reflexión y ayuda, los organismos que atienden niños con cáncer, los que atienden personas adictas a las drogas o los que atienden y alimentan migrantes. La sociedad mexicana hoy esta más despierta, sobre todo aquella que ha tenido acceso a educación y que, con el sudor de su frente, ha consolidado un negocio, ejerce su profesión de manera exitosa o educa a la comunidad en las aulas. La 4T encuentra su principal contrapeso en la sociedad misma, saben que, aunque su triunfo fue avasallador, una buena parte de la comunidad, la más enterada tal vez, la que no tiene compromisos de gobierno, no voto por ellos. Tal vez por eso el enorme interés del gobierno federal en el montaje mediático sobre el caso Lozoya. Sus contrincantes están en la lona, pero saben que de levantarse pueden dar la pelea. Saben qué si algún partido encuentra una ruta que le permita enarbolar las demandas sociales relevantes y capitalizar el enojo o decepción del actual régimen, pueden caer en la siguiente elección. Y ese es tal vez uno de los problemas de fondo: parece que se gobierna pensando en la siguiente elección y no en las siguientes generaciones.

En este momento la sociedad es amorfa, en el caso de Baja California, estoy impresionado del número de ciudadanos que tienen popularidad en sus medios. También del número de grupos sociales que existen y trabajan por objetos sociales concretos. Sin embargo, falta liderazgo, falta quien quiera echarse en la espalda la difícil tarea de luchar por un régimen auténticamente democrático y que encuentre los nodos de Unidad. Falta quien sea capaz de resumir en tres propósitos una lucha por la libertad que sólo la vida democrática virtuosa puede dar. Si logramos organizar a la sociedad, si la sociedad encuentra a un o una líder o a un grupo de personas a los que vale la pena darles su confianza podemos ser el contrapeso que México necesita.

La corrupción es igual de dañina que la ineptitud, pero si las combinas las dos el destino del país puede estar muy comprometido. Estamos en la encrucijada de más sociedad o más gobierno. La primera que busca defender sus libertades y el estado de derecho que le permita vivir en paz y prosperidad, la segunda que buscar afianzar su presencia política para resguardar sus privilegios y que ve al país como su fuente de poder y riqueza.

El Gobierno es para la gente, no para manipularla con prebendas ni para usarlo a conveniencias de grupos, el gobierno es el elemento del Estado que debe dar forma a las máximas aspiraciones de la sociedad, sirviéndole para el generoso propósito del Bien Común.