Temazcal

Por Juan José Alonso Llera

Sin duda agradezco tu paciencia y generosidad mi querido lector, en este espacio me has permitido hablarte de un sinnúmero de temas: Empresa, política, viajes, dirección, alcaldes mediocres, gobernadores rateros y todo lo que me va pasando que hoy decido compartir contigo. En un giro de 180 grados quiero conllevar contigo otra aventura. Decidí confiar ciegamente en mi mujer y me llevó de fin de semana a un taller de sanación holística, te preguntaras igual que yo, ¿Qué se fumó el alquimista? Siendo sinceros no había churrito por ningún lado, todo fue en un estado de conciencia sin alteraciones.

Todo empezó en un retiro ubicado en la Misión, rumbo a Ensenada en donde conviví codo con codo con 20 seres humanos que buscaban una opción distinta para mejorar sus vidas. Solté el cuerpo y la mente dándome la oportunidad de experimentar algo distinto, pensando que pudiera sumar en mi vida, lo cual sucedió. Sábado tempranito, 7 am (muy temprano para mí) inició la aventura con un desayuno frugal para tener ligereza en el cuerpo y enfrentar las terapias que siempre consideré simplonas e inútiles, pero la apertura de mente me hizo modificar mi sentir. Después vino la meditación y la terapia vibracional, donde de plano solté el cuerpo y el alma hasta el punto de relajarme tanto que caí rendido a los brazo de Morfeo. Acto seguido practicamos Qi Gong, una diversidad de técnicas habitualmente relacionadas con la medicina china tradicional, que comprenden la mente, la respiración y el ejercicio físico, se practica generalmente con objetivos orientados al mantenimiento de la salud. Luego comenzó la terapia de constelaciones familiares, donde tuve que enfrentarme a mí mismo y a la posición que ocupo en el universo, privilegiando el orden, la jerarquía y el amor (sin ser cursi), aprendí sobre como la resonancia mórfica, el misticismo cuántico y la toma de elementos no reconocidos de la antropología social, la teoría sistémica, la psiquiatría y el psicoanálisis juegan un papel crucial en tu lugar en el cosmos. Seguí comiendo ligero totalmente vegetariano para experimentar torpemente la danza azteca como preparación para el Temazcal.

Un temazcal, del náhuatl temazcalli, (casa donde se suda), es un baño de vapor empleado en la medicina tradicional y la cotidianidad de los pueblos del centro de México. Estos baños, han sido usados por diversas culturas indígenas de Mesoamérica y Norteamérica con propósitos medicinales de desintoxicación por sudoración por las infusiones de hierbas. Después de casi dos horas de harto sudor, cuatro ciclos (puertas), mucho vapor medicinal y un pseudo sacerdote que cantaba y escupía tonterías, acabé exhausto, a dormir como bebé. Al día siguiente con mucha energía en una caminata al cerro logré subirlo de un jalón como si mis piernas fueran un 4×4. De regreso un desayuno vigoroso y una sesión de cierre. Después de esta aventura aprendí a estar abierto a diferentes visiones y técnicas de mejorar al mundo y a la persona. Concluyo, hay veces que nos cerramos tanto a las alternativas diferentes que nos perdemos de la oportunidad de mejorar de manera sencilla y practica, regresando a los orígenes, pensando que solo lo complejo nos ayuda. Hoy soy el mismo alquimista de siempre pero dejé en la montaña un pedazo de esa carga que me estorbaba para seguir adelante y me di cuenta que es más fácil andar ligero por la vida. Te invito a experimentar y a vivir feliz, dejando atrás la carga que no necesitas, todo es cuestión de dejarte guiar por la naturaleza y el cosmos.

P.D. Gracias a la Luz de mi vida.