Teleopatia, error imperdonable

Por Juan José Alonso Llera

Sin duda alguna es muy importante tener muy claro a donde queremos llegar en la vida y a veces más claro a dónde no queremos llegar o con quién no debemos estar, o a dónde no debemos caer. Pero a veces la obsesión por lograr algo nos lleva a ser teleopatas y enfermarnos con la meta, así de claro y alarmante. A algunos les parecerá muy raro, pero de verdad es una enfermedad, o por lo menos es el planteamiento del doctor en Filosofía de la Universidad de Michigan, Kenneth Goodpaster quien tuvo a bien compartirla con nosotros esta semana en el claustro de profesores en IPADE.

Les comparto el resumen que capté despues de 80 minutos de sesión. “Teleopathy” es el error ético de la “enfermedad meta”. Cuando mis objetivos, mi agenda, incluso mi visión de lo que debe suceder me impiden atender las relaciones, desarrollar el liderazgo de los demás, escuchar lo que necesitan las personas que me rodean o creo que debería suceder, sin duda estoy usando los lentes de la teleopatía. Debido a que estoy dedicado solo a mis metas, el error puede llevar a un autocuidado deficiente. En el peor de los casos, la teleopatía puede conducir a un comportamiento destructivo, y al abuso o encubrimiento de otros lapsos éticos. Los síntomas del padecimiento son “fijación, racionalización y desapego”. La mejor protección contra esto es una conciencia sólida y dedicación a valores más amplios. Van a decir que de cuál fumé, pero vamos a desmenuzar estos conceptos:

  • Fijación: Cuando “la meta me tiene a mí” en vez de ser yo quien la tiene…. Estoy totalmente poseído por un objetivo. La fijación, como en el telefoto de una cámara, nos hace perder amplitud, perspectiva. Quedarnos centrados en un punto, por ejemplo, mi ascenso profesional nos hace perder de vista objetivos mayores para la propia vida
  • Racionalización: Cuando niego mi fijación aduciendo alguna “buena razón”… o doy explicaciones no pedidas justificándome
  • Desapego: Cuando el corazón y la cabeza se han separado por costumbre… y no actuamos con integralidad.

Un líder ético debe fijarse más en revelar y compartir los objetivos del gran viaje por esta vida, ser capaz de influir en los valores del grupo, de la comunidad, con aspiración a metas mayores y no a los objetivos que han fijado solo nuestra atención o nuestra individualidad… (un buen ejemplo de teleópata es nuestro presidente)

Algunas reflexiones finales para compartir, sin duda mejoraran tu vida:

  • Ver al liderazgo como vocación, no función. Trata de desprenderte de solo el EGO y procura y logra impactar en tu entorno
  • Hacerlo contextual: Atender al foco (piloto) y a la perspectiva (wingman, un piloto o compañero aéreo, es un alguien que apoya a otros en un entorno potencialmente peligroso volar. Wingman era originalmente un término que se refiere al avión volando al lado y ligeramente detrás del plano principal en una formación de aviones. TOP GUN.
  • Influir hacia otras organizaciones por la búsqueda de bienes mayores.Yo se que es dificil anteponer el Nosotros a Yo, pero el impacto es mucho mayor en beneficio de todo nuestro entorno.
  • Aceptar el conflicto inherente (la paradoja) de la fé. Hay que sortear todo, venga como venga y de quien venga con optimismo realista.

“La ética es saber la diferencia entre lo que tienes derecho de hacer y lo que es correcto hacer.”

*Profesor de posgrado de CETYS universidad e IPADE Business School, jjalonso@hotmail.com