Taxi Libre

Por Jorge Alberto Gutiérrez

La presencia y presunta competencia del servicio privado UBER ha sacudido el status quo que imperó por años en la oferta de servicio de taxis en nuestra ciudad, influyendo principalmente por ahora en los segmentos de mercado más altos y el turismo médico y de negocios.

 

Cabe recalcar, que estos grupos generalmente  no han sido usuarios de taxi ya que la percepción en la calidad y seguridad del servicio ha venido dramáticamente a la baja durante los últimos años.

El Taxi Libre es una de las tres modalidades de taxi que existen en la ciudad. Además de estos, están los taxis con itinerario (TC conocidos como “de ruta”) y los taxis sin itinerario (TS o “de sitio”).

Esta es una modalidad relativamente nueva, creada de manera acertada durante la administración de Jesús González Reyes hace tan solo poco más de 10 años, teniendo inmediato pero efímero  éxito entre usuarios y choferes de la ciudad.

Como ex Director Municipal de Transporte Público, puedo afirmar que de las múltiples modalidades de transporte público que existen en ciudad, el Taxi Libre es sin duda alguna el servicio más precario de todos los que circulan por nuestras calles, y vaya que es mucho decir cuando volteamos a ver las condiciones del transporte público de nuestra ciudad.

Muchos taxis libres están en pésimas condiciones físicas y mecánicas, operados por choferes de los cuales desconocemos si están capacitados, si han aprobado un examen de toxicología, si tienen antecedentes penales o si están capacitados para operar una unidad de transporte público. Además, la mayoría no operan con taxímetro encendido cobrando lo que “se deje” el usuario.

Agrégale más de mil unidades piratas, clonadas, irregulares o “amparadas”, completamente fuera de cualquier control por parte de la autoridad circulando y ofreciendo su servicio por la ciudad. Esto, indudablemente termina manchando a los verdaderos e indistinguibles profesionales del volante que operan algunos taxis libres, que son personas responsables que se distinguen por prestar un servicio de calidad, a pesar de la realidad que los rodea.

Hay razones de fondo que han establecido las condiciones para que la oferta de transporte público en nuestra ciudad sea uno de los peores del país.

La autoridad del transporte es la responsable de regular y asegurarse de que los servicios ofrecidos cumplan con los mínimos requisitos que leyes y reglamentos establecen y nos ha quedado mucho a deber en su actuar. Es una autoridad débil, sin personal suficiente y capacitado, falto de equipamiento y sistemas de trabajo eficientes y de calidad, plagada de oportunidades para que se den actos de corrupción y conflicto de interés.

Se ha creando una simbiosis muy particular entre dirigentes transportistas y políticos  donde los intereses de ambos están siempre muy por encima de los intereses de la ciudad y sus habitantes.

Es a esta misma autoridad, a la que los dirigentes transportistas le exigen ahora regule a UBER. Es por ello, que amablemente les solicitamos a ambos que cuando algo como UBER no esta descompuesto, no hay ninguna razón para arreglarlo. #UberSeQueda.