Tarde de té en Roma en Babington’s

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Siempre he dicho que Valente es decimonónico y como tal esa tarde en Roma él merecía una tarde en el salón de té tradicional inglés Babington’s. Así que hicimos la reservación y llegamos al salón en la Plaza España en Roma.

Babington’s fue fundado en 1893 por dos emprendedoras inglesas que al llegar a Roma decidieron abrir un salón de té y lectura. Sus nombres eran Maria Babington e Isabel Cargill quienes realmente estaban arriesgando al invertir sus ahorros porque beber té al estilo inglés no era algo que se acostumbrara en Roma; sin embargo, su apuesta realmente fue un éxito rotundo porque Italia era una de las paradas de los viajeros ingleses que realizaban “El Gran Tour”.

El salón está en un edificio del siglo XVII a pie de la escalera de la Iglesia de la Santísima Trinidad en el Monte Pincio, donde pronto se convirtió en el lugar de encuentro tanto de mujeres como de hombres de la época para tomar el té, mientras leían periódicos sin contar que el local de Babington y Cargill tenía baños en el interior, un lujo que no tenían muchos en la época.

El salón resistió muchas pruebas entre las que estuvo la depresión de la Primera Guerra Mundial, la política contra los ingleses de Mussolini en el periodo fascista y luego la Segunda Guerra Mundial. Y a pesar de todo siempre mantuvo las puertas abiertas.

Se dice que el salón de té resistió el fascismo albergando a los miembros de alto rango del régimen en la parte delantera del local y atendiendo a los antifascistas en la parte trasera del establecimiento con acceso rápido a una puerta desde la cocina para escapar si se requería. En los cincuentas el salón se hizo mucho más popular gracias al glamour que le dieron las estrellas de cine de la época y ahora es una parada obligada en Roma el cual es operado por los descendientes de Isabel Cargill.

La sala de té por sí sola es un lugar que atrae; pero la historia de cómo estas dos mujeres llegan a Roma y abren este negocio en esa época es muy interesante. Tomando en cuenta que en 1893 las mujeres como Cargill y Babington tenían que ser muy valientes para desafiar las costumbres. La historia cuenta que a Cargill la dejaron plantada en el altar, así que en lugar de abandonarse a la vergüenza y la decepción decidió viajar sola a pesar de que eso no era aceptado en esa época para ninguna mujer joven.

En la planeación de su viaje conoció a Maria Babington quien también buscaba una aventura lejos de Inglaterra. Las dos mujeres pronto se hicieron grandes amigas y apostaron por el proyecto en común.

En Roma, Isabel Cargill conoció al que fuera su esposo y a pesar de la experiencia que tuvo en el pasado, ella le dio otra oportunidad al compromiso y se casó con Giuseppe da Pozzo. En 1929 Maria Babington muere de un infarto e Isabel se queda con el negocio.

El té por la tarde en Babington’s se sirve en teteras plateadas con las mezclas exclusivas de la casa y se acompaña con bollos, sándwiches de té y pasteles que se sirven en una bandeja. Así que a pesar de que al entrar te transportas a un ambiente inglés, cuando visiten Roma organicen una parada para beber un poco de té.