Tacaná

Por Juan José Alonso Llera

“Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres”

Hay veces que la vida te premia, y la semana pasada fue una de esas, ya que tuve la oportunidad de unirme a un ecléctico número de expertos y ahora amigos, para visitar la zona de la montaña en Chiapas y Guatemala. El Tacaná, un volcán de América Central, que se ubica en la frontera entre Guatemala y México.​

Es un estratovolcán activo, que se eleva hasta los 4,092 metros sobre el nivel del mar. Localizado entre el Departamento de San Marcos, Guatemala y el estado mexicano de Chiapas. Es el quinto pico más alto de México y el segundo de Guatemala, sus laderas presentan un bosque precioso y muy frondoso.

No llegamos a tanta altura, pero sí a 1,500 metros donde probamos un exquisito café, que fue el culpable de aventarnos esta travesía. Les cuento que, desde hace seis años, la cadena de restaurantes Toks comandada por mi amigo Gustavo Pérez Berlanga, se alió con la Cooperativa de Productores Orgánicos de Tacaná, en el marco de su programa de Proyectos Productivos, que incluye mermeladas, miel, mole, granola y una serie de productos extraordinarios. Un viaje hacia los cafetales ubicados en las faldas del Tacaná y el crecimiento de esta alianza virtuosa, donde no pierden ni las comunidades ni el medioambiente, ha sido reflejado también en el libro escrito por Gustavo.

La Cooperativa de Productores de Tacaná está conformada por pequeños cafeticultores de 21 comunidades ubicadas en la montaña. El poco conocimiento de técnicas para optimizar los cultivos, las inclemencias del clima y las trabas comerciales que les imponían los intermediarios hicieron que su negocio entrara en crisis, aumentando los niveles de pobreza y migración de la zona. Pero cuando el equipo de Toks conoció la alta calidad e inconfundible sabor de este café de altura, producido además en una reserva natural de la biósfera, no dudó en formar una alianza. El camino no fue fácil, debido a la cantidad de intermediarios y a los intereses que el mundo del café tiene para distintas empresas transnacionales. Sin embargo, el diálogo, el aprendizaje constante y el impulso para mejorar la calidad de vida de productores hicieron de esta alianza una apuesta sustentable no sólo para los cafeticultores, sino también para la naturaleza.

“Tacaná no es sólo una historia de negocios, es una historia de vida y de amor al buen café. Es un relato de supervivencia y de reinvención en la que la alianza de una empresa con una comunidad de productores locales (alineada con los Objetivos de Desarrollo Sustentable) muestra un caso exitoso de sinergia, poniendo al medioambiente como protagonista y permitiendo el desarrollo económico y social de los pequeños productores del país”, platica Gustavo.

Luego de asociarse con Toks, la cooperativa comenzó a producir más de 120 toneladas para la cadena de restaurantes, pero el impacto fue mucho mayor. También reciben asistencia médica especializada para distintas enfermedades, han podido exportar su producto al extranjero, han recibido capacitación para optimizar sus procesos y han aprendido técnicas de agricultura sustentable para disminuir el impacto medioambiental y darle un respiro a la tierra del Tacaná. Sin duda alguna me duele mucho ver la pobreza, pero por otro lado me da mucho gusto el ver fórmulas rentables para salir de ella. Mucho trabajo, poco subsidio. Felicidades al buen Gustavo, a su equipo y a mis nuevos amigos.