Supremacía de la Constitución Federal

Por Wilfrido Ruiz Sainz

Reciente y casualmente me rencontré con mi amigo de infancia Virgilio, en verdad un hombre templado, prudente y refinado que realizó un viaje prolongado que lo llevó hasta la Patagonia. Por curiosidad le pregunté sobre el motivo de su viaje y me contestó: “Necesitaba apartarme de la problemática mundana, de todas las distracciones y afectaciones que lastiman a México como es el caso de tanta inseguridad. Afortunadamente, entre la temperatura gélida y la serenidad de la Patagonia, logré restablecer mi armonía interior mediante la meditación y ayuno. El aislamiento estimuló la paz que buscaba”.

Escuché con atención su comentario y quedé convencido de las altas virtudes del amigo. Sin duda, Virgilio es un hombre para todas las épocas. Su sola presencia me transmite tranquilidad y seguridad. Es una persona que en todo momento asume con responsabilidad el privilegio de ser ciudadano de México. Después de tantos años de amistad franca y fraterna, estoy convencido de que Virgilio es un ciudadano que ama entrañablemente a  México. Ayer Virgilio estuvo en mi oficina y platicamos sobre diversos temas culturales y cívicos relacionados con México. Sin embargo, los temas dominantes fueron los aciertos y desaciertos del sistema legal mexicano y terminamos nuestra charla con el asunto de la supremacía constitucional. Ante la interesante curiosidad y propuesta de Virgilio sobre la supremacía constitucional, le contesté de la mejor forma posible que a continuación les comparto.

Hace tiempo que siendo alumno de la Facultad de Derecho de la Real y Pontificia Universidad Nacional Autónoma de México, nos visitó procedente de Viena, Austria, un extraordinario jurista de fama internacional, el maestro Hans Kelsen, que nos brindó una conferencia magistral que se prolongó dos días. El Maestro nos refirió a su obra monumental “Teoría Pura del Derecho”, afirmando que el orden jurídico de un país está estructurado en un sistema de forma piramidal, en el que el vértice del sistema está ocupado por una norma hipotética fundamental del que deriva todo el orden jurídico nacional.

En este sentido, el ilustre profesor vienés nos explicó que el orden jurídico no es un sistema de normas de derecho situadas en un mismo plano, sino una construcción escalonada piramidal. Dicho de otra manera, en la cúspide y/o vértice de la estructura piramidal del orden jurídico se observa sobre todo en los sistemas federales una marcada subordinación jerárquica de las Constituciones Estatales a las contenidas en la Constitución Federal. Por ende, la supremacía constitucional, en este caso, la Constitución Federal, hace referencia a la cualidad de la Constitución de fungir como la norma jurídica superior que da validez y unidad a un orden jurídico nacional. La ley suprema no admite ni reconoce violaciones a la misma. En México, la Constitución Federal, es la norma de normas, esto es, es la última fuente de validez y por ello toda Constitución que rige la vida política de las entidades federativas tiene que adecuarse, conformarse, someterse y ajustarse al ámbito de validez de la Ley Suprema.

Dicho lo anterior y entendiendo los conceptos vertidos con antelación, curiosamente en la actualidad se presenta en Baja California, una seria controversia constitucional referente a la prolongación del término del mandato de gobierno de dos a cinco años. Le tocará en su momento a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, resolver sobre la validez de dicha reforma legislativa del 8 de Julio, que aprobó retroactivamente el Congreso Local, esto es, en fecha posterior a la jornada electoral celebrada el 2 de junio del 2019. Estará en juego la supremacía constitucional entre una Constitución local y la Ley Suprema de la Unión.

 

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