Súper poderes

Por Maru Lozano Carbonell

Me metí al diccionario solo para asombrarme de la cantidad de significados que tiene la palabra “poder”. Uno de ellos es: “Todo lo posible”. ¡Y vaya que sí!  En México todo es posible. Las chicanadas -como solución rápida e ingeniosa- combinadas con humor en este colorido país son lo que nos saca adelante.

Yo cambiaría mi reino por estar sentada viendo de cerca la función en las mesas de solución de los políticos. ¡Felicidades señores! Son increíbles; ojalá toda esa organización -para muchos criminal- la enfocaran asertivamente y bajo un halo como disco luminoso.

Recuerdo que mi papá decía: “Ustedes escojan, comemos algo italiano o vamos a los pollos”. Elegíamos muy emocionados, pero ya creciendo, daba risa porque el que decidió fue él, lo aplaudible es que nos hizo creer a todos -incluso a mi mamá- que nosotros teníamos el poder de votar y hacer mayoría.

Existe el poder físico, el económico y el ideológico. Y, ¡con los tres nos están dando! Todos sabemos de los poderes que se tiene a la hora de gobernar y cómo dar pan y circo al pueblo para acallar; sin embargo, también sabemos que la mayoría de la gente es mucho más que un grupo de artífices haciendo política y mucho más que un grupo al escritorio de una oficina municipal, estatal o federal.

Solo pongamos atención a su forma de empoderar y si nos incomoda, pues a unirnos, ¿no?

Existe el poder de la recompensa, ya sabes, cuando se tiene la capacidad de gratificar o incentivar, pero de manera artificial, poniéndonos en situaciones extremas y luego llegando con la salvación milagrosa.

Está también el poder coercitivo, ese que -si te pones rebelde, entonces te castigarían, sancionarían, intimidarían… ¡todo! con tal de lograr modifiques tu conducta. Este poder se junta con el poder legítimo ¡apegaditos a la ley!

Nos aplican igual el poder del experto, cuando tratan de venderte la idea a través de un “experto” en la materia y lo ponen al ladito del poder del referente que es el que usa a gente reconocida y considerada valiosa para la publicidad y promoción de arraigo en el deseo de la gente.

Pero también está algo importante. Todos, cuando tenemos en nuestras manos algo o alguien, lo percibimos de una manera que hace decidamos el tipo de manipulación, ¿cierto? Entonces, ¿cómo nos estamos viendo ante los que ejercen en política y gobierno? Saben que tontos no hay tantos, pero, ¿será que nos perciben pasivos y conformistas?

Mira que promover una lana al mes para cada mexicano está de ciencia. Cuando se dijo eso, todos sacamos el ábaco, hicimos cuentas y nos pusimos a pensar. Mira que proponer al de los dineros, que sabe de dónde, por dónde y en dónde está divino.

Y ya mejor ni le seguimos, pero de que en la mesita de solución política nos estudiaron primero a nosotros, sí que lo hicieron y vaya que con estrategia: “población meta, posicionamiento elegido y tipo de producto”. ¿A quiénes eligieron como población meta?  ¡Que alguien me responda por favor!

Cuando recorría el diccionario, también encontré que “poder” es: “aguantar o soportar”, “potencia de hacer algo” y “tener más fuerza que alguien”. Tomemos la que nos parezca mejor en un momento determinado y usemos en congruencia nuestros súper poderes. ¡Viva México!