Suicidio se pudo evitar

Por Israel Ibarra González

El suicidio de un joven de 29 años identificado como Jean Carlo, el viernes 14 de febrero en Tijuana, sacó a flote la falta de capacidad y preparación de las autoridades para atender situaciones de crisis como esta.

Fueron cinco horas las que permaneció Jean Carlo en lo alto de la torre de 15 metros de altura y durante ese tiempo elementos de la Policía Municipal, Bomberos y Cruz Roja nada pudieron hacer para evitar que el joven se tirara, pero además se notaron desorganizados, y sin un protocolo que seguir.

Alfredo Pérez Hernández, presidente de la Sociedad de Ciencias Forenses de Baja California, señaló que existe una urgencia de profesionalizar al personal de las corporaciones para enfrentar una amenaza  de suicidio.

Criticó que hubiera una ausencia de protocolo y una falta de coordinación, como se puede ver en los videos caseros que circularon en la red.

“Nunca se le debió haber dado el control (a Jean Carlo)”, comentó. Porque el control lo debe de tener la autoridad.

Fernando Pena, psicólogo en Valencia, España, señala un procedimiento en su artículo “Cómo actuar ante una persona que se quiere suicidar”: Primero debe existir un acercamiento al lugar: apagar señales luminosas y acústicas cuando se esté cerca donde se  encuentra  el  suicida.

Con  esta  medida  ayudan  en  dos  factores: restar  dramatismo  a  la  situación  (el  suicida  por  lo  general  ya  tiene  un  alto  nivel  de activación) y evitan un efecto de llamada a curiosos y espectadores.

En el caso de Jean Carlo permitieron que los civiles se acercaran demasiado a gritarle e inclusive motivarlo a que se aventara sin que ninguna autoridad acordonara el área lo suficiente para que no se escucharan los sonidos.

Debieron recabar información  personal  del  sujeto: antecedentes  psiquiátricos y experiencias traumáticas recientes. Pero se enteraron que había tenido ingresos por la misma causa al Hospital General hasta que se aventó.

Es  recomendable  que  el  diálogo  lo  lleve  una  sola  persona  que  pueda  modular tranquilidad y haga que el sujeto pueda encontrar motivos para seguir vivo (recuerda la lucha entre  el  instinto  de  autoconservación  y el  suicidio  como  única  y definitiva  solución  a  sus problemas).

Pero en el caso ocurrido el pasado 14 de febrero en Tijuana no había una sola persona que llevara el control de la situación.

Si se consigue entablar conversación deben evitar hacer una especie de “terapia de bolsillo”  o  “psicología  barata”  “que  cure  al  sujeto”.  El objetivo es que el sujeto no se suicide. Por lo tanto no se debe juzgar.

Visión de túnel

El presidente de Socifo, Alfredo Pérez Hernández,  lamentó la pérdida de la vida de Jean Carlo y explicó que cuando una persona llega a este grado de desesperación se llama Visión de Túnel, porque acaba con sus alternativas o soluciones. Aunado pudo estar el uso de cristal.

Explicó que tanto el Estado como el Municipio tienen la obligación de velar por la salud mental de todos los ciudadanos, como una estrategia de prevención. Explicó que durante la actuación hubo una serie de omisiones que también pudieran generar una culpabilidad jurídica, fuera de la moral que tiene tanto la sociedad como las autoridades.

A su parecer dejar pasar alrededor de 5 horas trae consigo una omisión de atención y cuidado fuera de la entrada a las instalaciones de la CFE, que pudiera dar pie a un apagón provocado por un acto terrorista.

“Había muchas personas presentes y todas ausentes”, expuso.

Operación coordinada

Desde un principio estuvo con una rotunda negatividad de no permitir que nadie se acercara, de no permitir que la gente tratara de subir a ayudarlo, aseguró Carlos Gopar Uribe, capitán de Bomberos de Tijuana.

Agregó que Jean Carlo tuvo una visión de 360 grados todo el tiempo y no les permitió llegar a él sin que se diera cuenta.

Se solicitó de forma inmediata la presencia de la Unidad Municipal de Apoyo (UMA) del Ayuntamiento, que está a cargo de Jesús Blancarte Álvarez, y acudió con una psicóloga de nombre Laura -quien siempre tuvo el control del área, aseguró- y un paramédico.

Al arribo de la unidad la psicóloga lo empezó a abordar, a trabajar, él no estaba hasta la parte de arriba, estaba situado 2 metros más abajo. Cuando ella le dice que le va a mandar agua con los bomberos, los muchachos van bien identificados, en ningún momento se puede confundir que son gente de otra corporación, los tragahumos empiezan a subir, al ir subiendo él se va más arriba y empieza a amenazar con suicidarse.