Sueños tóxicos

Por Manuel Rodríguez

Hay que estar donde está el ambiente festivo, qué importa que en Ensenada y en  toda la península nos estemos quedando sin agua.  A propósito de la visita del gobernado Kiko Vega al Valle de Guadalupe en donde declaró que: “Sí un tema le quita el sueño, es el del agua de Ensenada.” Dudo mucho que dadas las características de simulación y desfachatez del actual gobernador haya algo que le impida dormir, pues junto con algunos de su gabinete tiene ya su futuro bien asegurado entre contratos, terrenos y negocios particulares a partir de la auto-concesión de servicios públicos, incluso sus alcances de estadista del patrimonio familiar rebasan las fronteras del estado de Baja California, para amasar fortunas a partir de sueños tóxicos en paradisiacos lugares como Barriles, en Baja California Sur.

 

En sus recientes declaraciones sobre el delicado tema del agua, el Gobernador afirmó también que entiende a los ensenadenses porque en 1962 cuando él  llegó a Tijuana, había que vivir con tandeos y pipas, es decir, que en su desarticulada capacidad verbal, el señor Vega, está aceptando que los problemas que tenemos actualmente son los mismos que hace 53 años.

El hecho de que el proyecto de gran visión  como la línea morada de Guadalupe Osuna Millán, haya sido pospuesto por el actual régimen, obedece en primer lugar a que en general tratar agua para reusar, reduce los costos para nosotros los derechohabientes, mientras que la opción de desalinizar agua de mar los encarece.

Gracias a los nuevos esquemas de participaciones público-privadas, el Gobernador está centrado en concesionar a sus amigos, la operación de las tres plantas desaladoras, planeadas para Rosarito, Ensenada y San Quintín.  Al menos por los próximos 30 años.  El gobierno estatal tiene la responsabilidad subsidiaria de dirigir a través de la Comisión Estatal del Agua los destinos del escaso recurso hídrico. Ahorita celebramos y asistimos gustosos a conciertos a un destino que se ha convertido en la joya de la corona pero que lamentablemente y dicho por los grandes terratenientes y agricultores de la vid, el Valle está condenado a la sequía para el 2020.

La inmediatez y la gravedad del problema, ha sido negada una y otra vez por todo tipo de autoridades, siguiendo la tónica tradicional, en donde los problemas se deben a aspectos técnicos, pero nunca y por ningún motivo el gobierno va a aceptar que ya no hay agua en Baja California, eso sería alarmar a la población. Y mientras tanto, aquí vivimos en otro planeta. Ya lo dijo en declaraciones a los medios el director de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana, Alfonso Alvarez Juan: “no podemos comparar nuestro problema con el de California, ya que aquí es totalmente diferente”, vaya que si vivimos en la negación total en este Estado.

Sólo espero que la llegada del fenómeno climático de “El Niño” en el verano tardío, no vaya a agravar más la situación. Con las altas temperaturas la evaporación del agua de las presas es inevitable. Pero bueno, me queda la esperanza que en algún sueño que tenga el señor Gobernador, se le venga alguna buena idea para resolver el tema del agua.

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