Son mujeres moneda de cambio en Cochoapa el Grande

GUERRERO.- En Cochoapa el Grande, reconocido como el municipio más pobre del país, 90 por ciento de las mujeres jóvenes son objeto de venta, por los usos y costumbres que prevalecen en las comunidades indígenas.

Rosario Herrera Ascencio, titular de la Secretaría de la Mujer del gobierno estatal, indicó que de acuerdo al trabajo de campo que la dependencia realiza en dicha localidad, la conclusión a la que se llegó es que 90 por ciento de las niñas de dicho municipio, reconocido como el más pobre del país, saben que su matrimonio dependerá de un acuerdo monetario.

Eso implica que casi la totalidad de las jóvenes de ese lugar no sabrán lo que es la etapa del enamoramiento, terminarán casadas con un extraño, que pagará por ellas de 40 a 60 mil pesos y de 50 a 100 cartones de cerveza.

Las cantidades de dinero y bebida dependen de la juventud y belleza de la menor, además de la capacidad de negociar de los padres.

Esa realidad seguirá vigente si no se actúa con determinación, asumió Herrera Ascencio.
Manifestó que a partir del trabajo que personal a su cargo realiza en ese municipio, se han realizado varias reuniones de trabajo, una de ellas con el presidente municipal Daniel Esteban González y se reconoció abiertamente “que la venta de las niñas es del 90 por ciento”.

“Esa practica se realiza por costumbre y por consentimiento social en Cochoapa el Grande. No hay un proceso de enamoramiento entre las parejas”, apuntó.

La vejación para las mujeres no acaba con la operación de compra-venta, “cuando fracasa la relación con quien la compra, el hombre tiene el derecho de regresarla y solicitar la devolución del pago, lo que conlleva a otro conflicto social”.

En Metlatonoc, municipio vecino a Cochoapa, la venta se da principalmente en las comunidades, ya que en la cabecera la práctica se ha estado abatiendo.

“El porcentaje en este otro municipio es del 40 por ciento, lo que también es reconocido por el alcalde Roberto Guevara Maldonado, quien asegura que en la cabecera ya casi está erradicada la tradición”, anotó.

La secretaria de la mujer aseguró que se impulsan talleres, reuniones de trabajo con los habitantes de los municipios y se capacita a las policías sobre violencia hacia las mujeres.
Los resultados van a ser lentos, pero la funcionaria asegura que se están sentando las bases para revertir una costumbre que ha prevalecido desde hace muchos años.

(Información obtenida de Milenio)