Soft Skills

Por Maru Lozano Carbonell

“Soft Skills” o habilidades blandas son las que hoy por hoy las empresas buscan en ti. Si sales de lo técnico o universidad tienes ya las habilidades duras, es decir, esos conocimientos técnicos que pudiste haber adquirido al estudiar o por experiencia. No basta saber, se necesita lo otro, lo blando.

Las “soft skills” o habilidades blandas son esas aptitudes relacionadas con tu manera de trabajar, la forma en que interactúas con tus colegas, cómo resuelves los conflictos y cómo gestionas tu productividad.

Ahora las empresas quieren emplear gente competente socialmente con cualidades que le permitan trabajar en el entorno laboral y así se alcancen los objetivos con alto sentido de logro.

Las habilidades blandas se buscan en un empleado porque seguro si las posee, sabrá planear, organizar, dirigir, comunicar, controlar, dar seguimiento y por ende, llegar a la meta deseada por el patrón.

Si sabes trabajar en equipo, manejas o sabes lidiar con el liderazgo, eres asertivo y te comprometes, ninguna empresa te querrá soltar e invertirá en ti para capacitarte lo más que se pueda.

La habilidad blanda más importante es trabajar en equipo. Enseguida la proactividad, luego la capacidad de resolver conflictos y problemas. Después, se necesita que la persona se oriente en resultados, que toleres la presión, que muestres capacidad para tomar decisiones, que sepas comunicarte eficazmente, que seas empático y que sepas escuchar activamente. Estas son las “soft skills” más demandadas actualmente por las empresas.

Ahora bien, si eres padre de familia que busca escuela para su hijo, fíjate si la escuela en la que lo inscribes tiene todas estas materias. Quizá lo que te digan es que sus clases son híbridas o presenciales, horario extendido, sistema bilingüe, clases extras… ¿Servirá o te servirá? Quizá la prioridad sea que puedas trabajar y tu hijo esté bien cuidado, seguro y al menos haciendo algo provechoso. Pero en el horario escolar ¿qué le están enseñando? Es verdad que nuestra Secretaría de Educación marca en sus programas materias obligatorias, pero son las menos, todas las escuelas privadas tienen ventanas en sus horarios para que se den disciplinas adicionales que cada institución considere.

Ojalá los educadores -que somos todos los que rodeamos al estudiante- procuremos que dentro de cada asignatura, haya el fomento de las habilidades blandas que deben conocerse y practicarse desde pequeños.

Si un estudiante, chiquito o grandote, no sabe identificar sus emociones, expresarlas y por tanto, gestionarlas, difícilmente sabrá cómo ser empático.

Si no practicas el roce al trabajar en equipo un proyecto, no sabrás aceptar, ceder, convivir ni construir. Se deberá entonces practicar la proactividad, es decir, tener iniciativa y formar la capacidad de anticipar posibles problemas y adelantarte a solucionar las necesidades futuras. Entenderías que en el camino habría que revisar y quizá ajustar, podrías detectar con qué cuentas y sobre todo, con quiénes; eso te haría un ser que escucha.

Si como padres de familia no preguntamos por esas habilidades blandas en las escuelas, ningún director procurará que se planeen en las secuencias didácticas.

Es muy importante saber la técnica, pero el “cómo” se va a llevar a cabo es lo que nos hace personas únicas, con educación, con sensibilidad.  Ya nos lo dijo Aristóteles: “La educación es un ornamento en la prosperidad y un refugio en la adversidad”. ¿Cuentas con ella?