Sobre golf, concentración y los Chargers

Por Dante Lazcano

Tal pareciera que esta campaña está destinada a hacer un recuento de las mil y un experiencias que he vivido como periodista deportivo, carrera que inicié formalmente hace 25 años.

Pero es que, usted estará de acuerdo conmigo estimado lector, todos los domingos que juegan los San Diego Chargers, si bien guardamos en lo ocultito la ilusión de ver que cierren partidos cerrados y los ganen, extrañamente han encontrado la manera de decepcionar una y otra vez.

El domingo pasado, a propósito de otra caída a manos del odiado rival, los Raiders de Oakland, hicieron que recordara unas palabras que me dirigió Manuel Lapuente, entrenador de futbol soccer, en el sentido de practicar otras disciplinas deportivas siempre incidirá en mejorar la productividad de un atleta, especialmente si hay una pelota de por medio.

Nunca olvidaré cuando me explicaba, en un viaje relámpago que hizo a Ensenada, pues allá residía su madre, que si prefería en las concentraciones que hizo con la selección nacional mexicana de futbol hacerlas en hoteles que contaran con campos de golf era para que los muchachos fueran a jugar el deporte de los reyes.

El motivo de lo anterior obedecía a que al poner a los jugadores a jugar golf era porque de arranque se trataba de un enfrentamiento de uno contra el campo, en caso de pegarle mal y se saliera del “fair” no habría árbitros a quienes reclamar, pues al final entenderían que todo dependería de su desempeño.

Pero lo más importante, me decía, es que jugando la disciplina en cuestión permite a los jugadores tener conectados todos los sentidos a la hora de pegarle a la pelota pues un parpadeo incidiría en dar un mal golpe, por lo mismo, me explicó, que cuando un jugador fallaba un tiro, que para todos era fácil, fue porque perdió de vista el balón por un instante pese a que era un gol cantado.

Saco a colación esto porque justo cuando los San Diego Chargers iban por el gol de campo del empate a dos minutos y siete segundos del final, Drew Kaser, sexta selección del draft pasado, en su posición de holder o sujetador de balón, increíble e inexplicablemente no pudo controlar el balón que fue centrado por Mike Windt.

Lo increíble del asunto es que Kaser, quien jugó soccer por años, en sus ratos libres juega golf en San Diego, y si lo afirmo es porque me lo dijo hace poco menos de una semana en una plática previa a ser entrevistado para el programa En Contacto que se transmite los sábados y domingos en Telemundo y Univision.

Por lo mismo es que se me hace increíble como una jugada de rutina simplemente selló un encuentro en el que, otra vez, los electrizantes llegaron a estar arriba en el marcador hasta el final del tercer cuarto, a menos claro que exista una rebelión en el vestidor.

Hablar de las diferencias de Jack del Río, que se la jugó en cuarta oportunidad tras el balón suelto de Melvin Gordon para darle la vuelta al marcador y que Mike McCoy fue por un gol de campo para empatar el encuentro será motivo de otro infierno, mientras tanto, sean felices.

 

Mis dos centavos

Lo peor que pudo suceder pasó: perdí la capacidad de asombro.