“El Sistema Político de México” Apunte Constitucional VII

Por Wilfrido Ruiz Sainz

Para poder reconocer el origen y la evolución del sistema político mexicano, es necesario enterarnos de que existen fundamentalmente dos sistemas que se derivan y se desprenden de la democracia, a saber: (a) El Sistema Federal; (b) El Sistema Parlamentario.  En el caso de México, iniciamos nuestra vida independiente al amparo de la monarquía española y a partir de 1824 se introduce un sistema federal. Sin embargo, es importante hacer notar que la evolución de la vida nacional y el ejercicio del poder público, se ha desenvuelto sobre dos ejes políticos en materia de administración pública: (a) El centralismo y (b) El federalismo.  La centralización administrativa implica la unidad de mando y ésta se da a través de una relación jerárquica que une los Órganos Administrativos de diversas categorías y los subordina a la autoridad del Presidente de la República. En otras palabras, el Titular del Ejecutivo Federal, es la autoridad suprema con el objeto de unificar decisiones, el mando, la acción y la ejecución.

Dicho de otra manera, la centralización administrativa es la acción y el efecto de centralizar, esto es, auspicia y tolera que un gobierno centralista asuma toda la autoridad que corresponde al Estado. La centralización nos remonta y nos recuerda los antecedentes históricos de la monarquía absolutista. Bajo el régimen centralista la autoridad real concentra y absorbe al máximo el poder público. Esta tradición fue trasladada a nuestro país con la llegada de los españoles. Todas las determinaciones de alta envergadura se sometían a la Corona.  El ejercicio de la autoridad real en la Nueva España se ejecutaba por el Virrey a nombre del Monarca.

Ahora bien, en lo que respecta al federalismo que se instaura en México, fue el Congreso Constituyente que promulga el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana el 4 de Octubre 1824, que declara a la Nación como una “República Representativa, Popular y Federal”. El Código Político en comento, es de corte eminentemente federal y representativo, esto es, reconoce la unión de estados libres, sin subyugar sus respectivas autoridades locales a un poder central.

El federalismo se consolida con la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, de fecha 5 de Febrero de 1917, estableciendo en sus Artículos 40: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental”  Sin embargo, por lo que respecta a la soberanía de los Estados en cuanto su régimen interior, podemos puntualizar que existe una aparente inconsistencia atribuible al Poder Constituyente.  Esto se debe a que el Artículo 117 de la Norma Suprema, le niega a las Entidades Federativas ciertas funciones.  En efecto, establece puntualmente: (a) Celebrar alianza o coalición con otro Estado; (b) Acuñar moneda; (c) Gravar el tránsito de personas o cosas que atraviesen su territorio; (d) Gravar la entrada y salida de mercancía de su territorio.  Por su parte, el Apartado 118 prohíbe a los Estados: (a) Tener, en ningún tiempo, tropa permanente ni buques; (b) Hacer la guerra por sí a una potencia extranjera. (Continuará)