«Síndrome del avestruz» hunde empresas

 

 

 

 

Negocios en tiempos de dificultad descuidan áreas de vital importancia por implementar planes de emergencia, lo cual contribuye a la pérdida del rumbo y hundimiento del negocio. Esta situación se conoce como “El Síndrome del avestruz”.

 

El síndrome, que aumenta en épocas de recesión o incertidumbre económica, se caracteriza por rasgos que van de la negación a la postergación de decisiones cruciales y falta de comunicación.

En tiempos difíciles, los directivos suelen cometer los siguientes errores que conforman el síndrome del avestruz:

 

1.- Negar la realidad: si existe una crisis o cambio en la economía y no se han sentido sus efectos eso no significa que no se vayan a sufrir. Debe estarse preparado y consciente de la susceptibilidad del negocio.
 

2.- No prestar atención a indicadores externos: debe estarse alerta con las tendencias del mercado, la introducción de nuevos productos y los nuevos hábitos de consumo. ¿Los productos y servicios que se ofrecen continúan  vigentes o agregan valor a los clientes?
 

3.- Falta de atención a indicadores internos: en ocasiones los golpes más duros vienen del interior mismo del negocio. ¿El ritmo de las ventas es el esperado? ¿Han aumentado las cuentas por cobrar? ¿Existe un lento movimiento de inventarios? ¿La liquidez es baja? ¿El margen de utilidad está bajando?
 

4.- Delegar decisiones vitales: en momentos difíciles habrá decisiones que no se deben delegar, pues requerirán de un mayor grado de reflexión, pero sobre todo de la atención personal e inclusive de incorporar asesores especializados.  
 

5.- Falta de comunicación: es importante que se transmita información a los elementos clave y se mantengan canales de comunicación con empleados, clientes y proveedores, bancos, accionistas y asesores, para enfrentar de manera conjunta los problemas.
 

6.- No contemplar situaciones alternativas: deben contemplarse los distintos escenarios a los que podrá enfrentarse el negocio durante y después de las dificultades económicas o cambios, aún cuando no se tenga una crisis. Así deberán plantearse diferentes formas de actuar y enfrentar cada situación.
 

7.- Falta de cautela: actuar con precaución, evitar las decisiones desesperadas, pero tomar determinaciones oportunas. No caer en los extremos, es decir, evaluar los riesgos y tomar decisiones en función de de los mismos. 
 

8.- No reconsiderar presupuestos y proyectos: enfocarse en la situación que se está pasando, reestructurar el presupuesto, reducir los gastos al mínimo y buscar esquemas de financiamiento con los proveedores y bancos para que pueda enfrentar eventuales dificultades de pago por parte de los clientes.
 

9.- Hacer recortes de personal, inversiones y gastos: generalmente en tiempos difíciles, se toma las decisiones de recortar el personal, inversiones y gastos, principalmente los de publicidad, ventas, marketing, asesoría y capacitación, sin ningún análisis previo y sin considerar que en muchas ocasiones son los generadores de los ingresos que a su vez generan las utilidades de las empresas.

 

Mario Rizo, Socio de Salles Sainz Grant Thornton, recomienda no perder de vista estos puntos en el plan de acción para enfrentar las situaciones difíciles o cambios generados por la crisis. “Esto ayudará a que el negocio salga mejor librado de las dificultades y tenga la posibilidad, inclusive, de salir fortalecido”.