Síndrome de estrés laboral en colaboradores de alto potencial

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

En 1974 el psicólogo Herbert Freudenberger introdujo el concepto de “Síndrome de Burnout”, al que también se le llama Síndrome del Trabajador Quemado, el cual lo definía como una sensación de fracaso y existencia agotada que resultaba de una sobrecarga por exigencias de energías, recursos personales o fuerza espiritual del trabajador. En otras palabras, este consiste en una evolución de estrés laboral y se va manifestando en un agotamiento crónico tanto física como mentalmente.

Estas manifestaciones pueden generar a su vez un cambio de actitud del trabajador, notándose este desmotivado, irritable, impaciente, aislado, entre otros. En tanto que sus conductas pueden pesimistas, hostiles, sarcásticas o incluso agresivas, dependiendo de la situación del momento. Desde el punto de vista físico suelen experimentar dolores musculares, articulares, así como problemas gastrointestinales, cardiovasculares, dolores de cabeza, migrañas o hasta obesidad.

Tristemente, los trabajadores más propensos a sufrir el síndrome de burnout son aquellos identificados como de alto potencial, que son los que sobresalen por encima del resto por sus resultados y la forma en que los logran. Son confiables, suelen ser resolutivos, se anticipan al problema y parecería que siempre tienen capacidad de absorber más carga laboral. Sin embargo, esta última característica lejos de ser una virtud, es más bien una incapacidad para poder decir no, siendo esta impulsada por su misma ambición y creencia de que si se niega, podría disminuir sus posibilidades de avance en la organización.

De este modo, las mismas virtudes que identifican a una persona como un colaborador de alto potencial, son las que lo convierten en un blanco fácil ante su supervisor o líder para este le asigne los proyectos más retadores a sabiendas que existen altas posibilidades de que el resultado será exitoso. Así también estos empleados suelen ser los que compensan las debilidades de otros. Cuando las fechas están por vencerse, o el entregable está en riesgo, aun cuando el proyecto o tarea no le haya sido asignada desde un inicio se le pide su involucramiento en un afán de componer las cosas que otros no pudieron lograr en tiempo y forma.

Es responsabilidad de las empresas fomentar en la medida de lo posible un ambiente libre de estrés laboral y de estar atentos a las primeras señales que puedan proyectar sus colaboradores sobre este síndrome. Sobre todo, los identificados con alto potencial.

Algunas de las medidas que recomiendan especialistas en el tema son el mantener una política de puertas abiertas donde los colaboradores de alto potencial sientan la confianza de expresar cuándo están siendo rebasados por su carga laboral, escucharlos activamente, asegurar que cuenten con los recursos necesarios para desempeñarse, establecer objetivos claros, mantener una comunicación constante en la que proporcionar retroalimentación sea una práctica común. Un aspecto importante para el alto potencial es poder ser parte del proceso de toma decisiones; pero también clave generar un ambiente laboral donde pueda haber un balance de vida-trabajo. Medidas como las anteriores ayudarán a evitarlo, lo cual es mucho más sencillo que solucionarlo.