Por El Informante
Sin discurso
En Palacio Municipal la frase de moda es “seguimos trabajando”, ya que se volvió la respuesta favorita del alcalde suplente Abdiel Gutiérrez, quien desde su reciente llegada recurre a ella cada vez que los reporteros le preguntan sobre distintas situaciones de la localidad.
El alcalde Gutiérrez no trae discurso ni respuestas concretas a los temas, situación que al principio podía ser comprensible, pero después de casi un mes de gobernar, el joven morenista ya debería por lo menos responder con acciones claras, más allá del famoso “seguimos trabajando”.
El espacio mediático que deja el alcalde lo están ocupando dos funcionarios: el secretario de Gobierno, Ramón Vázquez, y la síndica procuradora Teresita Balderas quienes aprovechan la falta de capacidad del suplente de Ismael Burgueño.
A Ramón Vázquez se le ve atender constantemente a personas en su oficina, además de acuerpar al alcalde durante los actos públicos del Ayuntamiento, donde se nota que el secretario funge como aliado de la Presidencia Municipal para sacar adelante los temas.
Por su parte, la síndica procuradora aprovecha la ausencia de Burgueño para aumentar su protagonismo en la agenda pública y fortalecer su presencia en medios de comunicación, con apariciones en actos donde luce y a los que normalmente no acudiría un titular de la Sindicatura.
Mientras tanto, la campaña de Ismael Burgueño no levanta y, según supimos, la pelea y la grilla internas por el control de las decisiones de agenda y estrategia siguen entorpeciendo el paso del aspirante a candidato a gobernador.
Tenebra bonillista
Por más que intenten embarrarla, la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda salió adelante con la frente en alto.
La filtración de una grabación privada de una reunión del 15 de diciembre de 2025 en Tijuana no es más que una burda operación de daño político. En ese sentido, la Gobernadora puso el dedo en la llaga y llamó a las cosas por su nombre: la grabación ha sido orquestada y montada desde el búnque del ex gobernador, Jaime Bonilla Valdez.
La propia Gobernadora lo dijo con claridad: fue una trampa. Una reunión agendada, natural y transparente, coordinada vía WhatsApp con intermediarios que se acercaron ofreciendo ayuda para el trámite de su visa, revocada desde el 10 de mayo de 2025.
Marina del Pilar ha cruzado la frontera en una sola ocasión desde entonces, y lo hizo para una reunión institucional de coordinación de seguridad. Nada más. No ha andado desesperada por recuperar el documento de forma personal; al contrario, ha insistido en que el proceso debe ser institucional y desde México.
“Mi compromiso y lealtad es y será con México”, subrayó en la conferencia mañanera del miércoles 15 de julio.
Lo más revelador es el timing. La grabación sale a la luz justo en el arranque del periodo preelectoral. Demasiada coincidencia. También es demasiada coincidencia que Bonilla se la pasara advirtiendo que a la Gobernadora le estallaría una bomba en pocos días. ¿Cómo lo sabía?
También asegura que se darán a conocer más grabaciones. ¿Cómo lo sabe? Pues porque todo hace indicar que está detrás de ellas.
El montaje, según la propia Gobernadora, fue ejecutado por un enviado de Jaime Bonilla, con el claro objetivo de generar ruido, dañar su imagen y cobrarse facturas pendientes. Revancha pura de quien está penalmente vinculado a proceso por el turbulento asunto de Next Energy.
Filtrar una conversación privada, editarla convenientemente y soltarla en el momento político preciso es la vieja escuela de la política sucia. Pero en 2026 esa estrategia luce cada vez más gastada y desesperada.
Marina del Pilar Avila ha demostrado temple. En lugar de caer en el juego de sus detractores, ha respondido con hechos y con transparencia: “Siempre les he respondido que inicie un proceso para recuperar el documento”.
Al final del día, esta “bomba” que intentaron detonarle a Marina del Pilar terminó siendo un petardo mojado. Bonilla y compañía pueden seguir intentándolo. La Gobernadora, mientras tanto, sigue caminando con paso firme.
El Pueblo Mágico sangra
El atentado contra la regidora María de Jesús Quijada en Tecate deja un muerto, muchas preguntas y muy pocas respuestas claras.
El saldo es doloroso: su esposo, Jesús Pereida Ruiz, perdió la vida. Ella y su hija adolescente resultaron heridas. Y la ciudadanía se queda con la sensación de que detrás de las balas hay mucho más que un acto de violencia común.
Jesús Pereida Ruiz no era un ciudadano cualquiera. Acumuló años de servicio en instituciones clave de Tecate: pasó por la Procuraduría Estatal de Derechos Humanos, el Registro Público de la Propiedad y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
En 2024, además, buscó la candidatura de Morena para la alcaldía. Su perfil era público, político e institucional. Eso obliga a preguntar con seriedad: ¿iban por él o por la regidora?
Por si fuera poco, no se puede pasar por alto el historial familiar. El hermano de la regidora, Ricardo Quijada, de 24 años, fue detenido en Tecate durante un operativo tras una conducción riesgosa. Al revisar su vehículo, las autoridades encontraron un verdadero arsenal: un fusil de asalto, un cargador con 25 cartuchos, una pistola corta y otro cargador con 18 cartuchos. Fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la República.
Dos hechos tan graves en la misma familia no pueden tratarse como mera coincidencia. Generan legítimas dudas sobre posibles entornos, relaciones o riesgos que rodeaban a la regidora y su círculo cercano.
¿El atentado fue dirigido específicamente contra la regidora por su cargo o contra su esposo por su trayectoria y aspiraciones políticas? ¿Existe alguna línea de investigación que vincule este ataque con el decomiso de armas a Ricardo Quijada? ¿Qué tan permeada está la estructura municipal y de seguridad en Tecate por intereses que van más allá de la ley?
Algo huele a podrido en Tecate. Y la mejor forma de combatir la pudrición es con luz, con información veraz y con una investigación que no se conforme con las versiones fáciles.
Se mueven los Hank
El Partido Encuentro Solidario ya entró en modo electoral. Con la mirada puesta en la renovación de la gubernatura, las siete alcaldías y el Congreso del Estado en 2027, la estructura “morada” comienza a moverse bajo la conducción del junior César Hank Inzunza, quien asumirá por segunda ocasión el timón del proceso local.
Detrás de la cortina, el verdadero operador sigue siendo papá, Jorge Hank Rhon, quien tradicionalmente da el último aval a las aspiraciones de los militantes. El PESBC mantiene acercamientos con varias fuerzas, aunque excluye por ahora a PT y PRI.
Las conversaciones más relevantes con el PAN y Movimiento Ciudadano se negocian en las dirigencias nacionales de la Ciudad de México.
Sin embargo, una alianza amplia se ve complicada. Juan Carlos Hank Krauss aparece en varias mediciones como un perfil competitivo, ya sea para la gubernatura o para la alcaldía de Tijuana. Sus vínculos con el “partido naranja” de Dante Delgado son conocidos, y tampoco descartan una posible alianza local o incluso impulsarlo como diputado federal para darle mayor peso nacional y visibilidad de cara al 2027.
El PESBC y la familia Hank ya marcaron su territorio. Ahora falta ver si logran convertir esa estructura morada en votos reales y si encuentran aliados dispuestos a compartir el pastel electoral. Por lo pronto, la maquinaria ya está encendida.








































