Sin cocina

Por Dante Lazcano

Uno de los grandes, pero en serio, gran acierto que tuvo Jerry Jones, propietario de los Dallas Cowboys en su primera temporada al frente del equipo de la estrella solitaria, fue cuando permitió que en ese entonces su máxima gran estrella, Hershel Walker, se fuera mediante canje por selecciones colegiales con los Minnesota Vikings.

En Dallas aun no perdonaban al petrolero dueño que hubiera despedido a Tom Landry, una súper leyenda en la historia de la NFL como entrenador en jefe, y en medio de una campaña, la de 1989, que no iba a ningún lado, decidieron hacer el movimiento.

Con el paso de unos cuantos años, la gerencia se hizo de un jugador como Larry Allen mediante una segunda ronda en el draft de 1994 de la NFL, fue capaz de colaborar en el tercer campeonato en cuatro años al equipo de la estrella solitaria y ser pieza fundamental en la línea ofensiva para que Troy Aikman y Emmith Smith se convirtieran en lo que todos conocemos y obviamente formaba parte de un proyecto gerencial que inició en 1989.

Personalmente tuve el honor de verlo jugar una vez, fue ante los San Diego Chargers en el otoño de 1995, incluso hasta lo pude entrevistar y confieso que de las dimensiones de ese jugador en su posición han sido muy pocos los que he tenido oportunidad de verlo jugar, no en balde le decían la Cocina.

Ese día Smith fue controlado, al fiel estilo de aquella defensa de los electrizantes, en menos de 70 yardas, pero Allen colaboró a proteger a Aikman a terminar el duelo con más de 300 yardas y obviamente el triunfo ese domingo.

Quizá para muchos quienes integran la unidad de la línea ofensiva son minimizados y se les resta importancia a su labor y tristemente sólo se les recuerda cuando son incapaces de proteger al pasador o de hacer los bloqueos necesarios para que el acarreador haga su trabajo.

Aquí lo triste del asunto es que el exjugador, integrante del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional, del Anillo de Honor de los Boys, es que el exjugador en plenas vacaciones se le detuvo el corazón a una edad en la que se supone no debió suceder, apenas tenía 52 años, por lo que el tema de sobrepeso me atrevo a asegurar fue clave en que la maquinaria se le detuviera.

Descanse en paz Larry Allen, la Cocina Allen.

Siguen vastos en Tijuas

Lo visto el fin de semana pasado en donde Omarsito Chávez noqueó a su rival cuando este escupía su protector bucal, vuelve a dejar en claro que sin importar quién esté al frente de la Comisión de Box de Tijuana, serán las empresas quienes determinen quién pelea y quién no sin importar los antecedentes de los peleadores.

Chávez, quien formó parte de la histórica cartelera en la que su padre, Julio César Chávez debutó como promotor, enfrentó a un peleador, Michi Munoz, que llegaba de haber perdido sus últimos 8 combates, pero lo peligroso del asunto es que 6 de esos pleitos se resolvieron por nocaut.

En términos prácticos, a Omarsito le pusieron un bulto para que en su reaparición pudiera lucirse con un triunfo y si se podía, cosa que sucedió, noqueando, lo malo fue que el bulto de Omarsito estuvo muy cerca de mandar al camposanto a un segundo boxeador en su haber, todo por el capricho de mantener el apellido de Chávez vigente y seguir haciendo negocio.

Mis dos centavos

Sin Yolanda, Maricarmen.