Sin calidad de educación los países mueren

Por Jorge Barreto


La OCDE, Organización para el Desarrollo Económico, con sede en París y que agrupa a 38 países realiza un prueba de conocimiento escolar cada tres años llamada PISA, Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos.

En la prueba de este año no salimos bien librados porque en la prueba a alumnos de 15 años, quedamos en el lugar 102 de 137 países participantes.

Para no variar su posición y no aceptar resultados fehacientes de una educación mediocre en nuestro país, requiriendo una revisión de fondo, nuestro presidente en turno dijo “son resultados de una organización neoliberal”, menospreciando los resultados.

Obviamente estos resultados son causa de no tener un conocimiento o interés en la superación de la educación en México, y sus responsables no han tenido la capacidad de elevar el nivel de calidad necesario, o por incapacidad al no tener la experiencia pedagógica para mejorar la educación.

Cuando se está instalado en necedades y no aceptar la necesidad de una superación educativa con pruebas claras de deficiencias, no hay otra forma posible de integrarse al progreso que no sea a través de la educación.

Se extraña a secretarios de educación de la talla de Agustín Yáñez, Miguel Torres Bodet, Víctor Bravo Ahuja, José Ángel Ceniceros entre muchos otros verdaderos conocedores y no improvisados por amistad o compromiso político.

Las secretarías de educación del 2018 a la fecha, su nombramiento más basado en fidelidad que en capacidad, es el origen del honroso lugar 102 en la limitada capacidad de nuestros alumnos.

Nuevamente recordamos que la educación no se mejora con decretos, ni con nombramientos a improvisados. Tristemente como ahora, los resultados se hacen evidentes en el tiempo, por estar en un puesto, únicamente calentando la silla.

“Sin calidad de educación, los países mueren”.