Siki Carpio, y el alma que suena en la voz

El canto es para la artista multidisciplinaria Siki Carpio una herramienta para revelar mundos invisibles; la utilización del cuerpo humano como instrumento que da forma a una voz, la cual refleja de forma única una idea o sentimiento, representa aparte de una forma de expresión, un camino para un autodescubrimiento.

Luego de una preparación que ha incluido las artes escénicas, la música ha sido un elemento de suma importancia en su carrera y de forma personal. Después de colaborar con distintos proyectos, desde el año 2009 forma parte de uno de los grupos más destacados en la escena musical de la región, Cristina Crème, al lado del baterista Carlos María y Roberto Salomón en el piano.

Sus presentaciones en vivo son celebraciones íntimas que invitan al público a un ritual de introspección y emociones melancólicas, a través de un sonido que se ha definido como acid folk, jazz, y pop. Y sobre el escenario, Siki Carpio es la voz que llama a este ritual, una voz que ha encontrado después de un largo camino de exploración.

¿Qué encontraste en la música que te fue llamando la atención?
No estoy muy segura si así en primer plano fue la música, pero fue mitad música y mitad escena, mi madre estudiaba y era maestra de piano en los 80, estudiaba aquí en mi casa y me acuerdo que me encantaba sentarme a escuchar el sonido, sentir las vibraciones del piano.
También estudiaba danza. Ver que ensayaba con otra gente para contar algo, se me hacían momentos muy ceremoniales que culminaban en una expresión. Por ahí fue mi primer acercamiento al arte, por consecuencia a la música, cuando descubrí que mi vía iba a ser mi cuerpo y la voz, fue en clases de danza y explorando la voz con el cuerpo.
Hasta ahora se me sigue haciendo muy abstracto cómo se maneja la voz para expresar diferentes cosas, ahora ya lo conozco un poco más, pero de niña me impresionaba y era un misterio cómo cantar, cómo mover la voz.
Creo que es una herramienta para revelar esos mundos invisibles.
Todos tenemos una parte desconocida, invisible, sin forma, y creo que ese mundo del canto, del arte y de la danza me ayudó a darle forma a esa parte desconocida; cuando revelamos esa parte suceden milagros, tanto a nivel personal, artístico, y cuando alguien más lo escucha y lo ve.

¿Cómo se dio el momento en el que te decidiste a enfocarte en el canto?
Estaba haciendo danza/teatro, mezclando eso empiezas a descubrir tus sonidos, los que puedes hacer desde adentro con la voz, gracias a cierto movimiento que estás haciendo, como el sonido de un esfuerzo, un sonido de felicidad, sonidos orgánicos totalmente.
Mi directora me había notado interés por cantar. Ella me pidió que en una escena hiciera movimientos con voz, ahí fue cuando me decidí a hacer algo más al descubrir que lo podía hacer, no sonaba tan bien como para quedarme ahí, tenía que explorar mucho más, y eso fue lo que abrió la trecha.
Hice una audición para entrar a un grupo, nunca había usado un micrófono y cantaba blues, jazz, aprendí a cantar de una forma muy inocente. Después me escuchaba en grabaciones y sentía que no era suficiente.
Entré a la escuela de canto, en el conservatorio de la OBC, y empecé a estudiar y vocalizar desde una perspectiva clásica. Aprendí y descubrí muchas cosas.
También sentí que fue un poco contaminante, porque la escuela clásica es basada en la forma y no en la improvisación, sino ya como una estructura, en una forma, y debes tener cierto timbre, cierto sonido.
Para una persona como yo, que busca cantar desde el cuerpo y lo que el cuerpo quiere decir, de pronto las estructuras clásicas eran limitantes. Aprendí a vocalizar, a afinarme y a descubrir el rango que puedo llegar, que fue un descubrimiento maravilloso. No me arrepiento de haber estado en la escuela, pero sí necesité pronto lavar ese historial para poder recuperar mi sonido.
Llegó el momento en el que supe que tenía que moverme de ahí, si no me iba a perder. Una de las cosas por las que canto es para no estar perdida, para encontrarme y descubrir qué tengo adentro, conectarme con personas, para hacer un ritual en un mundo donde ya no hay ceremonias.
Hay algo dentro de cada uno, tú sabes que está y lo sientes, y es algo que quizá ninguna escuela te va a decir cómo sacarlo, son más bien las experiencias de vida que tengas para poder conectarte con las intenciones. No puedes fingir una intención, tienes que haber vivido ciertas cosas para darle a tu voz ese sentido, porque cantas con los deseos, con los temores o alegrías, con la entraña.
Me dediqué a explorar, a cantar en mi cuarto a oscuras, con una vela, bailando, en quietud, haciendo ruidos, jugar con las resonancias de los espacios, eso es una cosa que me inspira mucho, aprovechar todas esas vivencias para descubrir hacia a dónde quería ir con mi instrumento, mi canto.

¿Qué descubriste musicalmente al alejarte de lo clásico?
Después de darme ese tiempo, como estás abierto a eso, las oportunidades de ser parte de proyectos se van dando, y en ese caso empecé a cantar electro-pop, sobre secuencias electrónicas,  nada que ver con la música orquestal. 
Fue un shock, aunque me gustaba, porque no me afinaba igual, el fraseo es distinto, utilizas tu cuerpo de otra manera, fue empezar otra cosa.
En ese disfrutar y encontrar la manera de hacerlo, llegó un momento en que me topé conmigo y empecé a escribir mis canciones, así fueran de dos acordes era un milagro para mí. También aprendí mucho de escuchar música antigua y de otros cantantes.

¿Qué demanda el canto física y mentalmente?
Que disfrutes de estar solo, de respirar, de provocarte calor en el cuerpo, que es algo que considero muy importante a la hora de vocalizar, llegar al punto del calor, porque te conecta inmediatamente con una sensación física y haces conexión con tu cuerpo.
La voz no la puedes ver, la tienes que sentir. Muchas veces ayudan las visualizaciones para explicar, pero a la hora de estar solo es una cuestión de sentir y explorar, sí necesitas conocerte. Es una cuestión de aceptación: Esto soy yo, mi voz es la vía para que veas quién soy, a través de mi sonido.
Nadie va a tener tu sonido, nadie va a repetir un latido tuyo, ni tú mismo puedes repetir tu latido, como cantas ahorita no vas cantar mañana, aunque sea la misma frase, porque no es el mismo momento de respiración.

¿Sientes que te falta aún mucho camino por recorrer como cantante?
Sí. Incluso en este momento siento que he cambiado, me escucho cantar, y aunque suene prácticamente igual, yo siento diferente cómo sale la voz de mi cuerpo. Necesito volver a explorar esa cosa nueva que hay en mí.
He tenido experiencias nuevas, sensaciones nuevas, estoy llena de fantasías, y siento que eso me hace cantar de otra manera.
Técnicamente me gustaría explorar cómo cantan los hindús, los árabes, los españoles, son técnicas que fascinan, aunque no me vaya a dedicar a hacer música así, puedo utilizar esas herramientas a mí manera.

¿Vez una diferencia entre la expresividad que puede alcanzar un músico con la de un cantante?
No creo que sea gran diferencia. Creo que la música es, y cada cantante tendrá su pasión, y es más que nada eso, una pasión, un despertar de los sentidos, hacer conciencia del espacio interno, eso es lo que te lleva a una catarsis y a una purificación también.
Como cantante te puedo decir que lo vas a sentir en el sexo, en tu pecho, en tus oídos, en tus manos, en tu sudor, lo sientes desde adentro.
Escuché una teoría que decía que los pájaros no cantan para conseguir comida o por otras necesidades, sino para seducir a su pareja, y una de las cosas por las que yo canto es más o menos por ahí. A mí me gusta seducirme, me gusta perpetuar, conectarme, logar momentos de intimidad, son cosas que como ser humano necesito.

* Próximas presentaciones de Cristina Crème:
– 24 de junio, Festival de la Ensalada Caesars, Avenida Revolución
– 29 de junio, teloneros de Carla Morrison en Plaza Condesa, Ciudad de México
– 30 de junio, en el Foro Caradura, Ciudad de México
– 1 de julio, Centro Cultural de España, Ciudad de México

* Más Información de Cristina Crème:

– facebook.com/cristinacreme
– www.cristinacreme.com/