Siguen circulando autos “chocolate”

Los autos irregulares mantienen presión sobre los lotes establecidos. Fotografía; Archivo

Por Martín Méndez

La regularización de vehículos de procedencia extranjera representó una oportunidad para quienes tenían un auto “chocolate” y pudieron así registrarlo debidamente en el país.

Pero también fue una alternativa para miles de personas que buscaban adquirir un carro a menor costo, lo cual representó un escenario de competencia desigual para los establecimientos dedicados formalmente a la venta e importación de vehículos.

De acuerdo con Jorge Macías Jiménez, presidente del Grupo Especializado en Venta de Autos de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), tras la conclusión de los periodos de regularización se ha observado una recuperación en la actividad de los lotes de automóviles, aunque no todo ha sido favorable.

El representante del sector explicó que actualmente existen diferentes alternativas para nacionalizar vehículos, dependiendo de su modelo y año. Señaló que unidades de determinados años pueden importarse con aranceles reducidos, mientras que los vehículos más antiguos pueden enfrentar costos considerablemente mayores, haciendo que el procedimiento deje de ser atractivo económicamente para sus propietarios.

Indicó que el problema es que el costo de importar formalmente un automóvil puede superar incluso el valor comercial de la propia unidad. Como ejemplo, aseguró que hay vehículos del año 2010 que pueden adquirirse en alrededor de mil dólares, pero su importación podría representar un gasto de entre 2 mil 500 y 3 mil dólares.

Para los lotes y comerciantes formalmente establecidos, el escenario representa una competencia complicada. Mientras ellos deben asumir gastos de importación, impuestos, permisos, instalaciones, personal y demás obligaciones para comercializar legalmente un vehículo, los automóviles de procedencia extranjera, conocidos como “chocolates”, pueden circular por las calles, lo que ha llevado a cada vez más personas a optar por este tipo de vehículos.

“Si dejan que sigan entrando los vehículos y no haya quien los inhiba la circulación de los vehículos chuecos, pues va a seguir igual. Y la verdad no veo una autoridad que esté preparada para hacer eso. Entonces la gente siempre anda buscando la manera de tener su vehículo y, si le sale muy caro, pues va a buscar… y se entiende”, dijo.

Esto provoca, según el sector, que el consumidor pueda encontrar vehículos a precios considerablemente más bajos fuera de los establecimientos formales.

Por ello, el representante de los vendedores considera que el reto no necesariamente consiste únicamente en impedir la circulación de estos vehículos, sino en establecer mecanismos de importación que permitan regularizarlos sin que el costo del trámite termine siendo superior al valor del automóvil.

Al final, explicó que el desafío para las autoridades será encontrar un equilibrio entre el acceso de las familias a un vehículo y las condiciones de competencia para quienes venden autos de manera formal.

Porque, agregó, mientras importar legalmente pueda llegar a costar más que el propio automóvil, los “chocolates” tendrán mercado y los lotes establecidos seguirán pagando el precio.