¿Significan algo las adicciones?

Por Maru Lozano Carbonell

Sí, definitivamente hay un significado emocional y se ligan al núcleo familiar y lo que la sobreprotección o el extremo, la ausencia de papá, mamá o tutor ha causado. Por supuesto también el ambiente y la comunidad tienen que ver. Por el simple hecho de existir, se nos dice que contamos con el amor incondicional de alguien en la familia; sin embargo, cuando no es así y para evitar hacer contacto con la tristeza y el miedo profundos, damos paso a la adicción.

Cuando hay una desconexión por la adicción, recordemos que se dispara la patología psiquiátrica, es decir, se padecerán dos enfermedades: La adicción y la enfermedad mental. Se requiere atención integral, entonces. Por esto es importante saber la raíz de la adicción, porque si podemos contribuir cada uno desde nuestra trinchera de familiar, educador, autoridad, etc., evitaríamos enfrentarnos a la patología dual.

Hablando hoy del vínculo de las adicciones con las emociones, fíjate como la raíz de la palabra “adicción” significa “no dicho”.  Lo que no podemos expresar o lo que sentimos que expresamos y no se nos escuchó o validó, se convierte en este padecimiento. Esto lo aporta el psicólogo canadiense Bruce K. Alexander.

En el caso de la cocaína que desinhibe, ayuda al adicto a evitar contactar con el resentimiento hacia la figura paterna y la ilusión de poderse relacionar con los demás con el deseo de generar mucho y obtener la aprobación y admiración.

En el caso de la marihuana, cuando hay una separación y se pierde el rol frente a ese vínculo que existía ayuda a poder sobrellevar esto. La gente que perdió la brújula o su sentido en esta vida la usa para evitar conflictuarse con su identidad.

Gente adicta al alcohol le corre a los “deberes” y al miedo de salir lastimado física o afectivamente. Aquí su conflicto fue con la figura materna.

Ya hemos sabido que asma, fumar y lo relacionado a “respirar” viene también de una figura materna sumamente sobreprotectora o por el contrario, haciendo sentir al hijo en situación de profunda soledad. Cuando alguien experimenta falta de libertad e independencia necesita suplir con tabaco en la boca ese seguir siendo amamantado.

En cuanto a la obesidad, sustituimos el hambre de afecto con comida, también supone evitar contactar con experiencias pasadas u obsoletas que no se asimilaron pero lastiman aún.

Los adictos al trabajo viven con muchos apegos, con muchos temores de sufrir pobreza económica. También significa que así la gente le agregará valor y reconocimiento por ser productivos.

Si eres adicto a ejercitarte al extremo, habría que pulir la aceptación de sí mismo, saber que se está tratando de llenar un vacío interior y que se es muy inseguro.

Es bueno saber qué detona una adicción. Lo recomendable es por lo pronto, viajar a tu interior y contactar con tus experiencias obsoletas, tus asuntos inconclusos y tus creencias, si éstas fueron impuestas. Porque como nos enseña Bruce K. Alexander, las adicciones se asocian a emociones, sensaciones y sentimientos y, si abordamos esto, podríamos buscar otras formas de afrontar las insatisfacciones y sinsabores de la vida porque seguros estamos que no es la sustancia, la comida ni el trabajo que consumimos en exceso, sino la reacción emocional que en nosotros causa y que para repetir la sensación, tenemos que volver a consumir.