Siendo incondicional y honrado

Por Maru Lozano Carbonell

Se dice que el 60 por ciento de los varones cometen infidelidad y de las mujeres, estaríamos hablando de un 40 por ciento. ¡Gran porcentaje! Y las relaciones extra-maritales que duran ¡es muy bajo!  

Es que en realidad estamos ante una mera atracción química o sexual la que da pie al enredo de enamoramiento. Nuestro conjunto emocional hace que tengamos miedo y nos volvamos de dos sopas: Agresivos o al revés, muy sumisos. Es que si no hemos cerrado círculos, maquillamos complejos, frustraciones y traumas superponiendo todo esto en la confusa relación “amorosa”. Por lo que ser incondicional o leal a uno mismo es no cometer infidelidad.

Se puede prever ante lo que nos pudo haber pasado y aprender la lección, pero teniendo la apertura de que toda situación, tiempo y persona es diferente. ¿Tienes pendientes en tu vida? No te auto-critiques sobre cómo has acumulado en tus experiencias, mejor, cada minuto por venir haz lo mejor que puedas. En tus acciones, sé impecable, ve el significado de esta palabra, “im-pecable”: –sin pecado contra uno mismo-.

Recuerda que esto de “un clavo saca otro clavo” a la larga no sirve, porque los duelos no se van, ¡esperan a ser vividos! Así que podría llegar el momento en que toques fondo viviendo no nada más una pérdida, sino dos o tres, haciendo más difícil tu superación personal.

La cobardía de no acabar una relación disfuncional o cruel, hace que te vuelvas vulnerable a que en cuanto alguien llegue, te permita vivir una relación lastimosa por el simple hecho de “no poder ser”, ahora agrégale las dificultades y la profundidad de la respuesta ante ¿por qué no me valora y me esconde?

La meta no puede estar únicamente frente a nuestros ojos, hay que poner atención a todas las señales que hay en el camino. Hay que aprender a poner un alto y cambiar los rumbos pero habiendo terminado perfectamente lo anterior, con cortesía, con amistad, ubicándonos en nuestra real necesidad.

No te sientas inconforme, no seas perfeccionista y recuerda que necesitas estar de acuerdo con tu mente, tu espíritu y tu cuerpo para no sentir ese temor –que es un atacante externo- y fomentar sentir culpa –que es un atacante interno-.

Tú eres el único responsable de permitir que lo externo te afecte de una u otra manera internamente, si dudas de ti estando en desacuerdo con tu mente, cuerpo y espíritu, por supuesto que serás blanco de flaquear en cualquier momento ante un ser humano, una droga, alcohol, un mal hábito, etc.

No te engañes a ti mismo perdiendo tiempo para transformarte, pide ayuda profesional, un buen psicoterapeuta humanista que te auxilie para dejar de ser ese imán que hace que vivas situaciones idénticas todo el tiempo. Renuncia al deseo de auto-venganza y perdónate, es decir, date a ti mismo nuevamente.

Nos han prestado la vida solo un rato, ¡trasciende! ¡Cuídate! Escribe lo que ha sido tu vida y lo que te gustaría que fuera. Lee y compara, realiza lo posible, pero ¡lo posiblemente bueno para ti y para los que te rodean! Recuerda que el internet es ahora también un nido de las relaciones extra-maritales, la mitad de las relaciones así comienzan en redes pero ¿sabes? de enterarse, lastiman exactamente igual. ¿Qué necesitas realmente? ¡Detéctalo!