Si no es tuyo es de alguien

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

En este fin de año les confieso que comencé a reflexionar cómo ha cambiado el mundo en los últimos 5 años. Realmente el mundo cambia todo el tiempo pero conforme lo vivimos vamos transitando al cambio y no lo razonamos. Solo vamos montados en el tren y de repente los niños crecieron, tenemos teléfonos inteligentes, internet de alta velocidad, etc., y en lo que se refiere a las personas cada día debes de tener cuidado en lo que dices porque sin querer puedes ofender a alguien. Las personas ahora son de cristal.

Pero en la medida que muchas personas reclaman derechos incluso a obligarte a evitar decir palabras que pueden ser mal interpretadas, también se pierden valores y el respeto, escudados por los nuevos derechos. Todos tienen derechos, pero en lo que refiere a las obligaciones, de esas nadie quiere hablar, pero hay que hablar de las obligaciones, sobre todo a los niños que serán los próximos adultos. El mundo puede cambiar a toda velocidad pero si permanecen los valores básicos, se modernizará con la mayor armonía y sobre todo paz. 

Cuando viajas puedes observar a culturas que respetan las leyes por convicción, hay otras que las respetan porque existen sanciones y por miedo a la sanción la sociedad funciona más o menos ordenada. Pero también hay países donde por cultura se vive constantemente ingeniándose como burlar las reglas.  

Uno de los países que más me han gustado es Japón. Un país impresionantemente ordenado y educado que opera bajo la filosofía del respeto, una palabra subvalorada hoy en día.

En otra entrega les contaré a detalle todos los actos de respeto que viví día a día en Japón y que reforzaron mucho de lo que mi mamá nos enseñó, pero hoy hablaré del principio de que “si algo no es tuyo, entonces es de alguien”. Me inspiré a hablar de esto hoy, porque en los últimos días tuve el tema presente después de que me enviaron un regalo que no me llegó y la persona que me lo envío al percatarse de eso, apenada me llevó personalmente otro regalo diciendo:  “siento que no te haya llegado, alguien lo debido tomar por error”.

Días después veo en Twitter un post de una mexicana que decía: “Mi hija se encuentra un lápiz en el parque, le digo que como no es de nosotras, allí lo deje.  Ella insiste en que se lo demos al policía por si alguien viene a buscarlo. El policía lo toma y le dice: tampoco es mío, si quieres llévatelo porque no es de nadie”.  Al terminar de leer el post me dio tristeza, pues es un reflejo de la sociedad en que vivimos; por eso es tan común que si olvidas algo en algún lugar, lo des por perdido.

En Japón aprendí que no se pierden las cosas, si olvidas algo en algún lugar y regresas a buscarlo ahí lo vas a encontrar. Si el dueño no aparece hay depósitos de objetos perdidos a donde llevan las cosas a los que puedes ir y encontrarlo; porque todo tiene un dueño y si no es tuyo entonces el dueño no eres tú.

Olvidé un paraguas e increíblemente ahí estaba exactamente en el mismo lugar. No puedo describir la emoción que sentí pues solo era un paraguas, pero era mí paraguas y la emoción no era por el objeto, sino porque nadie lo había tomado. Era la emoción de no perder la esperanza en la humanidad. Feliz fin de año y que los deseos de viajes se hagan realidad en 2023.