Si es mexicano, aunque sea infante chile ha probado

Fotografía: Archivo

Por Karla E. Prado P./Nutrinota

A propósito del mes de septiembre, hoy hablaremos de un vegetal que es parte de la identidad cultural y gastronómica de los mexicanos: El chile, es un ingrediente que se hace presente como acompañante, platillo principal o simplemente como salsa, haciendo notar su presencia por su característico sabor picosito, que resalta el sabor de lo que se consuma y a la vez incrementa nuestra frecuencia cardiaca, respiratoria y a veces hasta nos pone a sudar.

Te preguntarás, ¿cuáles son los beneficios del consumo de este vegetal, que nos lleve a considerar incluirlo en la alimentación de los más pequeños de la casa? Pues bien, exploremos: aportan vitaminas A y C, fibra; estimulan el apetito y la secreción salival, mejorando la digestión; por su efecto laxante, ayuda en el tránsito intestinal lo que mejora las evacuaciones.

Los chiles contienen capsaicina, responsable de su sabor, es un fitonutriente que puede disolver los coágulos en la sangre, abrir las vías aéreas, actuar como expectorante y descongestionante; puede ayudar a prevenir enfisema, bronquitis y úlceras estomacales.

Debido a que el chile contiene ácido acetisalicílico natural puede aliviar dolores de cabeza y articulares. También contiene propiedades antibacterianas y antioxidantes. Los pimientos dulces o morrones pueden ayudar en los resfriados, el asma, las infecciones respiratorias, las cataratas, la aterosclerosis, el cáncer y la angina. Los pimientos dulces de color anaranjado son una fuente de zeaxantina, un antioxidante que puede ayudar a prevenir la degeneración macular.

Existe una gran variedad de chiles, lo que nos permite utilizarlos de diferentes formas en múltiples platillos; a continuación, mencionamos algunos:

  • Chile piquín o chiltepín
  • Serranos
  • Jalapeños o Cuaresmeños, que en su versión seca son Chipotles o Morita
  • Chilaca, que es más utilizado en su versión seca, Pasilla
  • Chile ancho, Mulato y/o Poblano
  • De árbol
  • Pimiento morrón
  • Guajillo
  • Güero
  • Cascabel
  • Tabasco
  • Habanero
  • Manzano, entre otros

Todos los anteriores utilizados para salsas; chiles rellenos de: queso, ensalada de atún, picadillo, en nogada, tinga; como ingrediente para el ceviche, bacalao, bistec ranchero, alambres de res, bistec en chile pasilla, arroz con verduras y chile, carne de puerco a la mexicana con chile serrano, filete de pescado en crema poblana, fajitas de pollo con rajas poblanas, bistec en salsa verde; tinga de pollo o de res; albóndigas de pollo, pavo o res en chipotle; y la más sencilla “a la brava” (a mordidas) como acompañante de tacos, torta u otros platillos.

Recordemos que el consumo en exceso de cualquier alimento o bebida puede generar daños, en el caso del chile puede empeorar la acidez estomacal por lo que no se recomienda consumirlo si se tiene una crisis de acidez, adormecen la sensibilidad de la lengua por lo que no eres capaz de percibir sabores por un momento; claro, este efecto es temporal pero si el consumo de chile es frecuente y en grandes cantidades puedes dañar las papilas gustativas de la lengua perdiendo la sensibilidad a los sabores.