Sesenta mil al día

Por Maru Lozano Carbonell

La autora del libro “Los Ciclos del Alma” Sharon M. Koenig, dice que tenemos más de 60 mil pensamientos diarios.

Lo que pasa aquí es que lo que pensamos genera un sentimiento y ese sentimiento ¡crea! En corto, lo que pensamos creamos o lo que vivimos es producto de lo que pensamos. ¡Qué fuerte! Era mucho más cómodo echar la bolita a Dios, al de enfrente, al de junto, al gobierno, a la genética…

Somos responsables, o sea, respondemos a lo que pensamos desde nuestro corazón.

Pensamos 41 cositas cada minuto, y solo el 10 por ciento son pensamientos lindos. No puede ser que el 90 por ciento restante estemos en el polo opuesto negativo y evocando situaciones obsoletas, inconclusas, creencias tragadas y lo peor: ¡repetidamente!

Lo que sucede es que nuestra mente no logra distinguir si lo que le metemos es de verdad o de mentira y nos obedece fielmente manifestándolo todo.

Acá lo triste es que lo que soy es un reflejo de mi estado mental. La realidad en la que vivimos sí que tendrá algo de acuerdos místicos; teniendo que aceptar que es un arte conjugar lo biológico, lo espiritual, lo físico, lo social, lo familiar y demás cuerpos con los que moldeamos nuestra personalidad y podríamos comenzar entonces por pulir nuestro interior. ¡El centro de mando!

Tendríamos que hacer un “milagro”, es decir “mi-logro”. Pensemos diferente para entonces recrear otros escenarios, personajes y demás. Si más de diecisiete segundos amasamos algo en la cabeza, ahí se queda, así que sólo poquito, restringiendo y filtrando lo que permitimos entrar a nuestro centro de control.

Ya te educaron, ahora edúcate tú, educa a tu cerebro a pensar justo aquello que quieres que suceda.

También es importante cambiar el foco de atención, recuerda que donde hay atención hay intención e intensión. ¡Favorécete!, porque lo que enfoques acumula sensaciones y de ahí el imán que jala o repele absolutamente todo. Es importante al sentir miedo, enojo o tristeza, analizar y soltar. No retengamos porque, además, sentimiento malo retenido, se convierte en síntoma y de ahí en enfermedad.

Un buen truco es estar enfocados en la experiencia presente, que es de la única que tenemos poder. Algo que funciona para esto es involucrar todos los sentidos.  Ejemplo, si voy a escribir un mensaje de texto, entonces siento el dispositivo en mis manos y la maravilla de éste, percibo todas las sensaciones, pongo la imagen vívida en mí, modifico mi postura y siento lo que estoy haciendo. Evita hacer todo pensando en el futuro cercano o lejano porque te puedes tropezar con los errores.

Forja el hábito de tener salud emocional. Practica hablar en afirmativo hacia lo que sí quieres: Evita repetirte, por ejemplo, no tengo dinero, mejor repítete necesito conseguir equis cantidad. Así tu mente empezará a jalar las condiciones para obtenerla. Confía en tu proceso creativo; no es instantáneo. Y gracias a Dios que no lo es, porque si piensas en que se muera tal persona imagínate que no tuviéramos esa ventanita de reconsiderar como la que aparece de repente en nuestra computadora: “¿Está seguro que desea…?”.

Ríe, abraza, agradece. Ya nos lo dijo George Bernard Shaw: “Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos”.