Ser feliz

Por Juan Manuel Hernández Niebla

Indudablemente este 2020 a punto de terminar marcó tiempos aciagos y grandes pérdidas.

En el umbral de un 2021 marcado por la incertidumbre y angustia de lo que el futuro nos depara, el mensaje del Papa Francisco está más vivo que nunca, e independientemente de nuestras creencias y religión, son tesoro invaluable de fe y esperanza, él le llama “Ser Feliz”.

Puedes tener defectos, estar ansioso y vivir irritado algunas veces, pero no te olvides que tu vida es la mayor empresa del mundo. Sólo tú puedes evitar que entre en decadencia”.

Hay muchos que te aprecian, admiran y te quieren.

Me gustaría que recordaras que ser feliz, no es tener un cielo sin tempestades, camino sin accidentes, trabajo sin cansancio, relaciones sin decepciones.

Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el miedo, amor en los desencuentros.

Ser feliz no es solo valorar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza.

No es sólo conmemorar el éxito, sino aprender las lecciones en los fracasos.

No es tener alegría en los aplausos, sino también tener alegría en el anonimato.

Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones y periodos de crisis.

Ser feliz no es una fatalidad del destino, sino una conquista para quien sabe viajar dentro de su propio ser.

Ser feliz es dejar de ser víctima de tus problemas y volverte actor de tu propia historia.

Es atravesar desiertos fuera de ti, y ser capaz de encontrar un oasis en lo más recóndito de tu alma.

Es agradecer al creador cada mañana por el milagro de la vida.

Ser feliz es no tener miedo de tus propios sentimientos.

Es saber hablarte a ti mismo.

Es tener coraje para decir “no” cuando se necesite.

Es tener seguridad para recibir una crítica, aunque esta sea injusta.

Es besar a los hijos, mimar a los padres, tener momentos poéticos con tus amigos, aunque ellos te hieran.

Ser feliz es dejar vivir la criatura libre, alegre y simple, que vive dentro de ti.

Es tener la madurez para decir “me equivoqué”.

Es tener la osadía para decir “perdóname”.

Es tener la sensibilidad para expresar “te necesito”.

Es tener capacidad para decir “te amo”.

Que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz.

Que en tus primaveras seas amante de la alegría.

Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduría.

Y que cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo.

Pues así serás más apasionado por la vida.

Y descubrirás que ser feliz no es tener una vida perfecta.

Sino usar las lágrimas para regar la tolerancia.

Usar las pérdidas para refinar la paciencia.

Usar las fallas para esculpir la serenidad.

Usar el dolor para lapidar el placer.

Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.

Jamás desistas.

Jamás desistas de las personas que amas.

Jamás desistas de ser feliz, pues la vida es un espectáculo que no te quieres perder.

Mucha bienaventuranza, éxito y armonía en este nuevo año que inicia.