Semana Internacional en CDMX

Por Juan José Alonso LLera

“El hombre que se educa es aquel que aprende a aprender”

Después de un accidente que casi me cuesta la vida, he tenido un doloroso y escalonado regreso a las actividades que le dan harto sentido a mi existencia, todo esto por decir lo menos. La verdad es que ha sido impresionante para mis doctores el como he vuelto al mundo, aunque yo he concurrido en mucha desesperación, no me quejo, sólo les comparto.

Esta semana pasada que tuve el privilegio de ser parte del claustro de profesores que recibimos en IPADE a 500 alumnos del MBA de muchas partes del planeta, con el único propósito de formarse para mejorar su entorno y tener empresas que perfeccionen su oferta de valor en tres aspectos fundamentales: económico, social y medioambiental.

Tuve también el privilegio de organizar unas sesiones con la participación de Pilar Guzmán de Half Moon Empanadas, la mexicana entrevistada por Joe Biden y que logró modificar la política pública para ayudar a las pequeñas empresas a recuperarse (gracias Pili). Por otro lado, me acompañó: Lorena Guillé-Laris la directora de fundación FEMSA, y ex directora de fundación Cinépolis, sin duda una de las personas más influyentes en este tema en Latinoamérica (gracias Lore). Tan sólo FEMSA impactó a 128 millones de personas en 18 países ayudando en diferentes temas. No me puedo olvidar de mi fiel escudera: Adriana Zapién, directora de RSC en RUBA (gracias Adri). En fin, mujeres extraordinarias, que si hubieran nacido con otro género serían igual de fregonas, al final no importa el género, lo que importa de verdad son los valores, los resultados y la igualdad de oportunidades.

Antes de platicarles los resultados de esta intensa semana en RSC (Responsabilidad Social Corporativa), les termino de compartir mi aventura en mi adorada ciudad de los palacios, hoy conocida como CDMX.

Teníamos que rematar el éxito comiendo en Nicos donde según las malas lenguas se come el mejor chile en nogada del país y que ganó el premio a toda una vida de Diners Club. Un privilegio vivir dos días en el Gran Hotel de México, enclavado en un maravilloso centro histórico, enfrente de la casa de Andrés, dicho sea de paso, me tocó una manifestación llena de mentadas e injurias al inquilino de Palacio Nacional.

No podía faltar la cálida feria del libro en el Zócalo capitalino, que tuvo a bien sacarme las lágrimas viendo a los mexicanos de a pie hacer fila para comprar libros por el puro pinche placer de gozar la lectura. Entrado el sábado era un deber como buen adorador de estas tierras comer en el restaurante “DANUBIO”, por donde durante décadas han desfilado cientos de personajes de todos los ámbitos del país. Al son de los mejillones, el pescado, dos botellas de vino y el buen Rubén, mesero de 40 años de antigüedad en el lugar, decidimos mi fiel escudera y un servidor ir al Castillo de Chapultepec a ver el impresionante monólogo de mi entrañable amigo Héctor Zagal sobre Maximiliano, tomado del libro que les recomiendo “Imperio”, obviamente del mismo autor.

Cuando piensas que la vida no te da más, te equivocas, para completar la travesía, desayuno en “El Cardenal”, minutos antes de que se hiciera una cola interminable. Hoy regreso mi querida Tijuana lleno de energía, de optimismo, de amor y con más amigos de los que tenía cuando partí a la bella Tenochtitlán.

En resumen, quitando la aventura, la pasión, los vinos, las cenas intermedias, mis amig@s y demás peripecias hoy lo sintetizo en:

Todos queremos un mejor mundo, empecemos por hacer cosas buenas todos los días, compartiendo vivencias, conocimientos y habilidades. Se puede hacer “TODO” de la manera correcta, la vida no esta peleada con el goce intenso. Atrévanse, aventúrense y cambien al mundo y además gócenlo, desbórdense de risas, placeres, experiencias, libros, vinos, platicas, cafés, compañías y todas las tonterías que se me olvidan. ¡Orgullosamente mexicano!