Semana de Felinos y Blake

Por Guadalupe Rivemar

giralunas5@hotmail.com

Y todos los que estábamos ahí,  quedamos impregnados del aroma  purificador de los ángeles. El incensario  dorado se balanceaba desde la mano del presbítero, y por las rendijas del pequeño bracero  se colaba el humo espeso que nacía en medio de una mezcla de resinas ardientes, humo sagrado, para bendecir a los vivos y despedir a los muertos: Francisco Blake Mora, Diana Miryam Hayton Sánchez y José Alfredo García Medina.  Ni modo de no mencionarlos, la mala noticia ha estado en boca y pensamiento de muchos, amigos o no, funcionarios, burócratas, familiares o quienes solo de referencia sabían  de un personaje tijuanense  que formaba parte del gabinete del Presidente Calderón. Que si la mala suerte, que si el narco, la maldición gitana, la bruma,  el cambio de ruta, que si los funcionarios se creen inmortales. Que si la especulación o el respeto. El drama, el dolor y las lágrimas están ahí, a la vista de todos,  revestidos de protocolos y ceremonias públicas. No había manera de no participar: el domingo  las calles de la ciudad estaban preparadas para el paso del cortejo fúnebre.  Primero hubo un  homenaje en el Cecut, luego  la misa donde Rafael Romo, Arzobispo de la Arquidiócesis de Tijuana,  habló de la corrupción de la muerte, y una madre,  serena tomo la palabra para decir que entregaba su hijo a Dios, en paz. Cuando terminó la misa, mientras todos buscaban dar el pésame a la familia Blake, me llamó la atención un funcionario que se abrió paso a contracorriente, para arrodillarse  solitario y triste, frente a las imágenes de sus amigos: Diana y Alfredo. La ofrenda, era una rosa blanca.

Pero qué decir del ambiente cultural. El IX Festival de Literatura del Noroeste, Felino 2011 reunió a escritores en un nuevo elogio alrededor de la palabra. Esta ocasión se sintió un evento mucho más solido que otros años, y más equilibrado con el peso que otorga la participación de escritores de trayectoria indiscutible.  El concierto de  apertura estuvo a cargo de Nona Delichas y de ahí pa´l real, narradores y poetas, editores, críticos y admiradores de algunos escritores, acudieron a las lecturas o las mesas de discusión, que nos acercan la creación literaria desde varias aristas.  Algunos de los temas que se incluyeron además de las lecturas,  fueron: Revistas Culturales y literarias; un panel mas estuvo dedicado a intercambiar experiencias entre organizadores de encuentros literarios, también llamó la atención el tema de Periodismo cultural y crítica literaria en México y Estados Unidos.  En otra mesa se disertó alrededor del Futuro del libro (acaso destinado a convertirse en un posible  objeto de culto). 

El sábado, para el cierre, Félix Berúmen presentó su libro Señas y contraseñas, la modernidad narrativa de Baja California. Hay que buscar ese libro, pues conociendo al autor, será una revisión con todo el rigor necesario, destinado a convertirse en referencia obligada para quienes siguen la ruta de la literatura en la región.  Y el broche de oro por supuesto,  una deliciosa lectura de narradores y poetas con trayectoria, entre  ellos,  Rosina Conde, abordando, o bordando, o tejiendo con sus derechos, reveses y bastas, un texto  sobre  los estigmas que enfrenta la mujer por su condición femenina.  Disfruté su prosa tan pulida y llena de ritmos, de vaivenes.  Hubo más y más,  pero en estas últimas líneas me doy el lujo de rescatar entre todos los felinos,  a Guillermo Samperio quien también compartió algunos textos. Su lectura, como siempre, nos trasladó a otra dimensión, a esa oscura región donde no queremos asomarnos, espacios pavorosos adentro de nosotros mismos  habitados por el desconsuelo, el abandono y la locura.

*La autora es promotora cultural.

Compartir
Artículo anterior‘El Tijuano’
Artículo siguienteRecuperan lugar