Se solicita Alcalde con buenas referencias

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Estamos a unas semanas de que sean las elecciones para distintos cargos políticos en esta ciudad. Pero sin duda alguna el cargo que se está llevando los reflectores es la Alcaldía.  El número de contendientes es mayor que otras ocasiones y entre aquellos que emanan de un partido político y los que son independientes, literalmente tenemos una gama amplia de colores, mas no de propuestas, desafortunadamente.

Una manera de hacer una analogía de este proceso es comparándolo con el que conduce una empresa cuando debe llenar una vacante. A grandes rasgos surge la vacante originada de una necesidad, se define el perfil de la persona que debe ocupar el puesto, se detona la búsqueda de candidatos, y a través de un filtrado basado en entrevistas, exámenes y solicitud de referencias se contrata a al más adecuado.

Un aspecto importante que se observa durante un proceso de selección es la experiencia laboral y las referencias que se obtienen de cada postulante;  a qué retos se ha enfrentado y cómo los ha resuelto, los que no pudo resolver, cuál fue la razón. En cuanto a referencias, indagar cómo ha sido su desempeño en puestos anteriores y si se condujo de manera intachable y honesta.

De otra manera es muy poco probable que algún empresario o director acepte contratar para un puesto de alta responsabilidad a alguien que no hizo lo que debía hacer cuando lo tenía que hacer; que justifique su improductividad en puestos pasados en el argumento de “a veces se puede y a veces no, pero se hace la lucha”; o que aunque haya logrado buenos resultados su reputación esté en tela de duda por la manera que cumplió con las metas.

Un solicitante  a un puesto en una empresa que hable mal de los otros para poder ser contratado  regularmente no se le considera, ya que esa no es una manera apropiada de convencer al contratante y se interpreta como una mala actitud. Sin embargo cuando se trata de puestos políticos, parecería que esa es la manera de convencer de los candidatos a sus futuros empleadores, haciendo campañas negras sobre los otros.

También es un hecho que la persona que termine ocupando el puesto de alcalde tiene dos responsabilidades principales: resolver problemas y evitarlos. De ahí definirá prioridades y deberá rodearse de un equipo competente en cada área, situación que se ve complicada por el número de compromisos con los que llegan a la función pública.

Los ciudadanos tijuanenses estamos ante la oportunidad de contratar a nuestro próximo Alcalde. Desgraciadamente a diferencia de las empresas donde si ninguno de los candidatos convence durante el proceso de entrevistas o exámenes se pide ver más candidatos, en puestos políticos si ningún candidato convence, se termina por elegir al menos peor. Así es el sistema.

De cualquier manera, aun cuando gane el menos peor, esperemos que haga las cosas de la mejor manera posible para beneficio de los tijuanenses y no de unos cuantos.