¿Se fue por cigarros?

Por Maru Lozano Carbonell

Así antes cuando terminaban una relación.  Hoy, como fantasmas se van de las redes.  Y aquí sí aplica “ellos y ellas”, el “ghosting” es una práctica común.

Es fácil porque simplemente bloqueas y nunca más.

¿Hasta dónde es aceptable esta forma tan brutal de poner fin a una relación sin hablarlo? Depende del tipo de relación, si ésta es agresiva y de plano una de las partes se comporta inadecuadamente, de poco sirve una charla.  Es conveniente avisar que se va a cerrar y punto redondo.

Sin embargo, cuando la relación va bien y de repente uno de ellos hace ghosting, pues sorprende, lastima, hiere y el mensaje que recibes es “no me interesas más, para mí no existes… te maté”.

Si bien es cierto que hoy día las relaciones son muy volátiles, cuando empiezas una, te da alegría y seguridad tenerle en tu medio virtual porque es como conectarse más.

Es válido comenzarte a relacionar y de repente darte cuenta que no es la gran persona para ti y amurallas la comunicación, dejando de dar “like”, evitando comentar los posts no sabiendo cómo decir: “no gracias”.

Antes del ghosting están   también los pretextos, reclamaciones y discusiones con la esperanza que te manden a volar y así no tener que ser el villano del cuento.  Es idéntico a las relaciones en persona, de repente evitas a toda costa quedar a solas con tu pareja y haces planes con más gente, pospones los encuentros y si viven juntos, las jaquecas o las ocupaciones aparecen.

En línea es aparentemente sencillo porque con un “clic” bloqueas el camino y con otro “clic” incorporas otras rutas. ¿Por qué no aceptar que algo ya dio de sí?  Es que no hay acto que lastime más que te den la espalda.  Imagínate que no existen las pantallas y en persona ¡te ignoran!

Evidentemente somos libres de tomar las decisiones que se deseen, pero en esta vida la interacción social debe suponer unión.  Quien se va por cigarros o hace ghosting tampoco ha cerrado la relación y entonces ya son dos padeciendo eso.

Es sano cortar todo lo que suponga dolor.  Si tú tenías una relación con alguien hay que cerrar y no enterarte lo que hace por redes sociales, pero eso es diferente al ghosting, donde hubo un portazo.

Hablando de las relaciones virtuales, quien hace ghosting, sin duda va de mano en mano y de página en página. Ese tipo de gente no puede explicar nada porque el hecho de difuminarse es el único medio que conocen desde su pobre manera de valorar. Quizá es una persona que ni con ella misma sabe estar y en sus momentos de aburrimiento busca emocionarse un poco. ¿Eso quieres para ti, un refuerzo intermitente?

Querrá decir entonces que necesitas relaciones presenciales para irte desarrollando más en comunicaciones de “tú a tú”. Cada vez que estés con amigos, alerta todos tus sentidos y goza así del encuentro olvidando un poco tu celular. Nada como tocar, ver, escuchar, oler y gustar para sensibilizarnos.

Practica tu hobby, estudia, aprende algo a diario; visita y comunícate con tus familiares, cuida y atiende tu cuerpo y alimenta tu espíritu de la manera que sepas hacerlo. ¡No te hagas ghosting! ¡Ahí estás! ¡Justo desde la realidad que te hace pleno!