Se ahorra PGR 200 millones en recompensas por detenciones

La Policía Federal logró que la Procuraduría General de la República (PGR) “ahorrara” 200 millones de pesos en recompensas, debido a que la corporación capturó de 2009 a la fecha a 11 cabecillas del narcotráfico por quienes el gobierno ofreció pagar esta cantidad en conjunto.

En un país con escasos denunciantes, delatores y cazarrecompensas, donde el gobierno ofrece casi mil millones de pesos por miembros del crimen organizado, sólo han sido pagadas tres gratificaciones, entre ellas por los secuestradores y homicidas de la hija de Nelson Vargas, ex director de la Comisión Nacional del Deporte.

Entre los detenidos con base en labores de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública federal están Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, capturado el 30 de agosto de 2010 y a quien se le puso un precio de 30 millones de pesos.

El mismo monto aplicó para José de Jesús El Chango Méndez, fundador de La Familia Michoacana, arrestado por la Policía Federal el 21 de junio de 2011 y Teodoro García Simental, El Teo, del cártel de Los Arellano Félix, aprehendido el 12 de enero de 2010.

De paso, la PF también le ahorró al Departamento de Justicia de Estados Unidos el desembolso de siete millones de dólares tras detener a Eduardo Ramón Arellano Félix y a Gustavo Rivera, El Gus, líderes del cártel de Tijuana, por quienes no había recompensa en México, pero sí en aquel país.

La PGR prometió pagar 30 millones de pesos por Gregorio Sauceda, El Caramuela, séptimo lugar de Los Zetas más buscados por la agencia antinarcóticos estadunidense (DEA por sus siglas en inglés), quien fue capturado por policías federales el 29 de abril de 2009.

Otras detenciones relevantes son las de Julio de Jesús Radilla, El Negro, presunto líder del denominado cártel del Pacífico Sur (CPS) y autor intelectual del asesinato del hijo del poeta Javier Sicilia, por el cual se emitió una gratificación de 10 millones de pesos, así como por su cómplice José Luis Luquin Delgado, El Jabón.

La Policía Federal detuvo también a Flavio Méndez Santiago, El Amarillo, uno de los fundadores de Los Zetas, cuya cabeza tenía un precio de 15 millones de pesos, al igual que por René Solís Carlos Peña, El Concord, operador del mismo grupo criminal; y José Antonio Acosta Hernández, El Diego, líder de La Línea, brazo armado del cártel de Juárez.

Además de José Alberto Loera, un ex luchador profesional apodado El Voltaje, relacionado en el ataque al casino Royale que dejó 52 muertos en Monterrey, y por quien la recompensa era de 10 millones de pesos.

Por Luis Miguel Ocejo, El Oso Rojo, presunto operador financiero de Los Zetas, vinculado con el ataque a los agentes de la Oficina de Aduanas y Control Migratorio de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés), en el que murió el agente Jaime Zapata, la gratificación era de 10 millones de pesos.

CIUDAD DE MÉXICO.- Hasta el momento, la PGR sólo ha pagado tres recompensas por un monto conjunto de 4.3 millones de pesos por informes que permitieron la detención de criminales, entre ellos los secuestradores y homicidas de la hija de Nelson Vargas, ex titular de la Comisión Nacional del Deporte.

Esto contrasta con lo que ocurre en Estados Unidos, donde el gobierno ha pagado recompensas por informes que derivaron en los arrestos de los narcotraficantes mexicanos Efraín Pérez, Jorge Aureliano Félix y Agustín Vásquez Mendoza.

Según un reporte de la PGR, a la fecha se han entregado tres recompensas que permitieron la captura de cuatro personas:

Dos por un monto de 666 mil pesos cada una. El pago se efectuó en febrero de 2010, a favor de dos denunciantes que proporcionaron información para la captura de Oscar Ortiz González, El Azul, y otros sujetos vinculados con la banda de secuestradores denominada Los Rojos.

En octubre de octubre de 2010 se entregó una recompensa por tres millones de pesos a quien aportó datos que llevaron a la aprehensión de Luis Humberto Rubio González y Ubaldo Rubio González, del grupo de sicarios La Línea.

La PGR señaló que en todos los casos la entrega de las recompensas se realizó bajo un esquema seguro, confiable y confidencial para las personas que aportaron la información.