
Redacción/Infobaja
Tijuana.- Educar y establecer límites a niñas, niños y adolescentes es una responsabilidad de madres y padres, pero la violencia física no puede justificarse como una herramienta de disciplina, señaló la presidenta de la Barra de Abogadas “Lic. María Sandoval de Zarco”, Estefanía Campos García.
La abogada explicó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha sostenido que el derecho de madres y padres a educar y corregir a sus hijos no comprende el castigo corporal, debido a que esta facultad encuentra sus límites en la dignidad e integridad de niñas, niños y adolescentes.
“Una conducta no deja de ser violencia por realizarse con la intención de corregir o educar”, señaló.
Campos García indicó que este criterio también está respaldado por la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que reconoce el derecho de este sector a vivir libres de violencia y prohíbe el castigo corporal y humillante como método de corrección o disciplina.
Respecto a las imágenes que recientemente han circulado en redes sociales en Tijuana, consideró necesario abordar el caso con responsabilidad y evitar emitir condenas anticipadas únicamente a partir de un video.
Señaló que corresponde a las autoridades competentes conocer el contexto completo, verificar las condiciones en las que se encuentra el niño y determinar las medidas de protección y, en su caso, las responsabilidades legales que correspondan, siempre bajo el principio del interés superior de la niñez.
La presidenta de la Barra de Abogadas consideró que el caso también representa una oportunidad para reflexionar sobre prácticas que durante generaciones fueron normalizadas como parte de la educación.
“Prohibir la violencia no significa quitarles autoridad a los padres. Podemos establecer reglas, exigir responsabilidades y poner límites firmes; lo que debemos transformar son las herramientas con las que ejercemos esa autoridad”, afirmó.
Añadió que la atención a este tipo de situaciones no debe limitarse a señalar o sancionar, sino que también debe incluir acciones de prevención, orientación y acompañamiento a las familias, mediante herramientas de crianza positiva que permitan evitar que los momentos de frustración deriven en violencia.
“Educar es una responsabilidad y poner límites es necesario, pero ninguna forma de autoridad está por encima de la dignidad e integridad de una niña o un niño. Podemos corregir sin lastimar, poner límites sin humillar y ejercer autoridad sin violencia”, concluyó.
Estefanía Campos García, presidenta de la Barra de Abogadas “Lic. María Sandoval de Zarco”, señaló que la educación y disciplina de niñas, niños y adolescentes no justifican el uso de violencia física. Fotografía: Cortesía







































