Salvemos las dos vidas

Por Manuel Alejandro Flores

¿A partir de qué momento comenzamos a ser persona? ¿Cuánto vale una vida humana? ¿Quién tiene derecho a decidir sobre la vida de un no nacido? ¿De qué derechos goza el o la concebida?

La vida comienza desde la concepción. La mayoría de las mujeres concibe por voluntad, la concepción que genera el estado de buena esperanza o embarazo es visto con alegría y emoción por aquellos que, fruto de su amor, fundan una familia y conciben hijos. La historia personal de cada ser humano podría ser el guion de una película sin mayor problema, cada persona llega a este mundo como un milagro esperanzador, no importa cómo, el tema es llegar. Hay quienes llegamos de manera planeada, hay quienes somos fruto de un “accidente”, hay quienes a pesar de las recomendaciones médicas para un aborto seguro son defendidos a muerte por sus madres y llegan con alguna enfermedad congénita, discapacidad y un largo etcétera. Hay quienes no llegan, pero fueron concebidos, su proyecto de vida es truncado por el drama de una situación no esperada, por la imprudencia de sus padres, por el miedo al compromiso y a las consecuencias, por el que dirán y hoy por la creencia sólida de que abortar es un derecho de la mujer.

Pero ¿cuáles son las razones por las que una mujer recurre a un aborto? Lo que es más, no puedo imaginarme a una mujer teniendo relaciones sexuales con su novio o esposo y pensando, “que importa si me embarazo, puedo abortar”… más aun teniendo una cantidad considerable de opciones anticonceptivas al alcance de su mano. En el drama de un aborto hay actores preponderantes que son técnicamente los mismos en el caso de los embarazos no deseados, para evitar abortos hay que evitar embarazos no deseados y en ese sentido el trabajo que como sociedad debemos realizar para este nivel de prevención consiste, desde mi punto de vista, en lo siguiente:

  1. La formación de padres de familia en una sexualidad plena y humana, quienes somos papás tenemos la obligación y el derecho de formar a nuestros hijos como personas, no es deseable que se conviertan en objetos sexuales de alguien más, sino que se valoren a sí mismo y no tengan vacíos de amor en casa que después se busquen llenar con sexo, drogas u otras experiencias.
  2. La correcta orientación de la juventud en la etapa escolar. Formar en sexualidad no es lo mismo a dar información de anticonceptivos, implica hablar de consecuencias, momentos y alternativas para canalizar correctamente los impulsos propios de la juventud.
  3. Políticas públicas que empoderen papás, no que los alejen. Somos los padres de familia los principales educadores de nuestros hijos, todas las políticas públicas en materia de familia deben estar encaminadas a fortalecer la relación padres e hijos que garantiza ciudadanos mejor formados.
  4. Acompañamiento y confianza. Lo que más necesita una chica que se embaraza sin desearlo es que la acompañen en su proceso para asimilar las consecuencias, es falso que la mayoría de las chicas se embarazan vía una violación, la gran mayoría lo hacen por descuido y falta de atención, en ese orden debemos asegurar que reciban la atención adecuada de sus padres y del sistema de salud para que acepten las consecuencias de sus actos y vivan su proceso de madurez de la manera más armónica posible.

La vida debe preservarse siempre, esa fue la razón que movilizó a más de 1 millón de mexicanos el pasado 20 de octubre en más de 100 ciudades en México. Si el presidente electo cumple su palabra escuchará y hará saber a los legisladores de su partido que quienes estamos por la vida vamos a ser su sombra todo el sexenio.